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El 100% de los vehículos conectados es susceptible de sufrir un ciberataque

La industria del automóvil crece rápidamente en España: sólo durante el pasado mes de octubre se han matriculado 83.248 unidades en el país, lo que representa un incremento del mercado del 4% por séptimo mes consecutivo, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Antac).
Los fabricantes se esfuerzan cada vez más en equipar los coches con la conectividad de Internet y, la realidad es que, en los próximos cuatro años, el 75% de los coches estará conectado a Internet, según un informe de la consultora tecnológica Gartner, compartido por Intel Security.
La conectividad en automoción abre un mundo de nuevas comodidades y oportunidades, y también abre la ventana para los ataques maliciosos. En este sentido, el informe 'Automotive Security Best Practices', de Intel Security, apunta que el 78% de los nuevos coches estará conectado a Internet en 2022 y que, aproximadamente, el 100% de los vehículos tendrá tecnologías inalámbricas susceptibles de sufrir un ataque contra la privacidad.
De acuerdo con esta investigación, el avance de Internet ha repercutido favorablemente en la seguridad de los vehículos, su valor y funcionalidad; pero también ha aumentado la conectividad entre el coche y el 'smartphone', incrementando, así, el cruce de información y, por tanto, las vulnerabilidades ante posibles ciberataques.
Los coches de nueva generación tendrán características especiales que precisan de una estrategia específica de ciberseguridad, ya que, en los sistemas conectados, las amenazas pueden infiltrarse desde cualquier parte. De ahí la importancia de entender las motivaciones, los objetivos y las acciones de posibles 'hackers'.
El estudio de Intel Security revela algunas de las principales medidas que ayudarán a mantener la seguridad en los vehículos conectados, como las unidades de control electrónico (ECU), que evitan que los 'hackers' controlen funciones críticas, tales como dirección y frenado, a través de un hardware de confianza; o los sistemas de diagnóstico a bordo (OBD-II), que ayudan a impedir que los 'hackers' accedan al OBD-II mediante el acceso a la red y su ejecución.
Entre las medidas también se encuentran los sistemas avanzados de asistencia al conductor, cuyo objetivo es imposibilitar que los piratas informáticos accedan al piloto automático, avisos de salida de carril y asistencia para aparcar; o la interfaz USB y redes inalámbricas Bluetooth, para evitar que los hackers accedan a funciones críticas del vehículo o a datos personales; así como la llave remota y el acceso sin llave, que bloquea el acceso no autorizado, y las aplicaciones que garantizan un acceso autenticado.
Uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sector de la automoción, como señalan desde Intel Security, es asegurarse de que el nuevo vehículo conectado está protegido y puede operar a su máximo potencial, incluso en un entorno cibernético malicioso. Por ello, desde la compañía recomiendan establecer una estrategia de seguridad que permita a esta industria avanzar en el análisis y la investigación de los coches conectados.