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Un terremoto de 2012 crea un nuevo límite de placa en el Índico

Investigadores de Singapur, Francia e Indonesia han encontrado evidencia de un posible nuevo límite de placa en formación en la base del Océano Índico, en la Cuenca de Wharton.
Así, en su artículo publicado en la revista Science Advances, el equipo informa que estudiaron topología sísmica y oceánica para aprender más sobre las deformaciones de placas tectónicas en la región y lo que encontraron al hacerlo.
La mayoría de las personas son conscientes de que los terremotos que ocurren cuando las placas tectónicas empujan unas contra otras, pero hay otro tipo llamado terremoto por deslizamiento. Ocurre cuando dos placas se deslizan horizontalmente una contra otra. Tales temblores pueden ser causados por deformaciones que ocurren en placas distantes de las líneas de falla cuando la presión se acumula a través de una placa.
En algunos casos, tales deformaciones pueden causar lo que se conoce como terremotos de interpolación, y también pueden causar a veces que una placa se rompa, dando lugar a un nuevo límite de placa, que a su vez puede conducir a aún más terremotos.
Es este escenario el que los investigadores --dirigidos por Satis C. Singh, del Institute de Physique du Globe de Paris-- creen que ocurrió en 2012 cuando dos terremotos golpearon la región de Andamán-Sumatra, al noreste del Océano Índico, los terremotos de interpolación más grandes jamás registrados.
Para entender mejor lo que ocurrió durante los terremotos de 2012, los investigadores estudiaron datos sísmicos que se registraron antes, durante y después de los terremotos y también realizaron análisis de profundidad de fondo marino aventurándose en el océano a bordo del buque de investigación Falkor, lo que les permitió observar las deformaciones que se habían producido.
Su análisis reveló que se había desarrollado un nuevo sistema de fallas en la zona de la costa de Sumatra que estuvo involucrada en los terremotos de 2012. Señalaron que el sistema estaba orientado de una manera que lo ponía en contra de los que estaban alrededor de él, una clara indicación de deformación.
Los datos también mostraron que las temblores en la misma área (y distantes de los límites conocidos de la placa) sugirieron que la placa se había roto a lo largo de una zona de fractura de 1.000 kilómetros, resultando en un nuevo límite de placa, que es probable que sea el sitio de futuros terremotos de deslizamiento.