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La temperatura impulsa la biodiversidad

Un equipo de investigación internacional, encabezado por la Universidad de Würzburg, en Alemania, ha encontrado que la temperatura impulsa la biodiversidad. Estos expertos trabajaron para saber por qué la diversidad de plantas y animales en las regiones árticas de la Tierra es moderada, mientras que las latitudes tropicales están repletas de especies diferentes donde se descubren nuevos organismos muy a menudo.
Según el profesor Ingolf Steffan-Dewenter, del 'Biozenter' de la Universidad de Wurzburgo, en Alemania, durante algún tiempo ha intrigado a los ecologistas la causa de esta distribución desigual y el motivo por el que los trópicos son el hogar de más especies que las latitudes más altas. "Ya hace unos diez años, los editores de la revista 'Science' declararon que ésta era una de las 25 preguntas más importantes de la ciencia a la que responder", subraya.
Hasta la fecha, esta cuestión central ha sido objeto de controversia. Una hipótesis, por ejemplo, es que la productividad primaria de un hábitat (producción de materia orgánica por parte de los organismos) es decisiva en última instancia para el número de especies que viven allí. "Una tarta más grande puede mantener más especies que una pequeña", explica el ecologista de la Universidad de Wurzburgo Marcell Peters. Otra hipótesis supone que las tasas de evolución y especiación dependen de la temperatura, de forma que prosperan más especies en un clima más caliente que en uno frío.
Estas hipótesis, hasta el momento, se han examinado normalmente centrándose en grupos determiinados de especies: por ejemplo, estudios que observaron sólo aves, abejas, hormigas o helechos y analizaron su diversidad en diferentes regiones del mundo, por ejemplo, en Norteamérica, Europa o a lo largo de gradientes de elevación en los Alpes. "Algunos estudios apoyaron una hipótesis, mientras que otros respaldaron la otra suposición", dice Peters y afirma que todavía se está muy lejos de establecer una "regla general" que reclaman los ecologistas.
En la revista 'Nature Communications', Peters y el equipo de la Unidad de Investigación "FOR1246" financiado por la Fundación Alemana de Investigación (Deutsche Forschungsgemeinschaft, DFG) presentan un nuevo documento que es la síntesis de cuatro años de trabajo: "En el Monte Kilimanjaro, uno de los gradientes climáticos más grandes de la Tierra, observamos tantos grupos de animales y plantas en paralelo como nunca antes se había hecho", destaca el investigador.
A MAYOR TEMPERATURA, MAYOR DIVERSIDAD
En general, el equipo examinó ocho grupos de plantas y 17 grupos de animales, desde abejas hasta murciélagos. Un total de 38 científicos de Alemania, Tanzania y otros países participaron en el análisis a gran escala, con la ayuda de alrededor de 50 guías locales, transportistas y otros asistentes. "Tuvimos que escalar por zonas montañosas durante varios días para alcanzar los sitios más altos del estudio", recuerda Peters.
El área de estudio se extendía desde sabanas al pie de la montaña hasta hábitats a una altitud de 4.550 metros que apenas tenían plantas. Se recogieron los datos de todos los grupos en las mismas áreas y en el mismo periodo de tiempo. "Este enfoque nos permitió no sólo analizar la biodiversidad de cada grupo individual, sino también la de comunidades enteras", añade.
El estudio reveló que la biodiversidad en las comunidades está determinada principalmente por la temperatura. Cuanto más caliente es un área, mayor es la diversidad. "Cuantos más grupos de animales y plantas se investigan en paralelo, mayor es la importancia de la temperatura para explicar la biodiversidad, mientras que, en consecuencia, la importancia de todas las demás variables disminuye", detalla.
Los científicos de este trabajo creen que este hallazgo es una fuerte evidencia que apoya la hipótesis de que la temperatura es en realidad más decisiva para los patrones de distribución de la biodiversidad en general que la productividad o el tamaño de los hábitats.