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El aumento de temperatura en Altamira es "lo que más preocupa" a los técnicos, según consejero el Cultura de Cantabria

No se conocen las causas del aumento, de entre 0,5 y 1 grado centígrados
El incremento de la temperatura detectado en el interior de la cueva de Altamira, de entre 0,5 y 1 grados centígrados, es "lo que más preocupa" a los técnicos encargados de analizar las condiciones cavidad y hacer un seguimiento de su conservación.
Así lo ha indicado este martes el consejero de Cultura de Cantabria, Ramón Ruiz, a preguntas de los periodistas sobre las conclusiones de los informes en los que se ha apoyado el Patronato de Altamira en su última reunión para acordar un cambio en la distribución de las visitas a la cavidad.
En este sentido, y al igual que hizo ayer en el Pleno del Parlamento, Ruiz ha aludido a aspectos "más frágiles" que se han detectado en el techo de la cueva, aunque los técnicos "no saben la causa".
Asimismo se ha constatado la existencia de "exceso" -o una "plaga"- de microorganismos, aunque "lo que más preocupa a los técnicos" es el citado aumento de temperatura, de entre medio grado y un grado centígrado, aunque "no sabían tampoco si era debido a la presencia humana o no".
Todo esto, como ha señalado el también titular de Educación y Deporte del Gobierno regional, llevó a los miembros del Patronato a "ser prudentes" y "mantener" la afluencia de público -en la actualidad entran cinco personas a la semana, elegidas por sorteo entre quienes se encuentren los viernes visitando el museo-.
Sin embargo, a raíz de los últimos informes de la Comisión de Seguimiento del Plan de Conservación Preventiva de la cueva, se ha decidido "reorientar" la presencia humana en el interior de Altamira, para concentrar las visitas en unos determinados meses y "dejar libre" de turistas de febrero a mayo, que es "cuando más sufre" Altamira, ha precisado Ruiz.
En respuesta a una interpelación del PP en la Cámara, el consejero manifestó que los informes técnicos evidencian una "fragilización de determinadas zonas" del techo de las pinturas rupestres, con ligera "caída de pintura y rocas", fruto de "goteos" cuyo origen no se conoce de forma exacta.
Este fenómeno, cuyas causas se cree que podrían ser la condenación, la filtración de agua o colonias bacterianas, se produce entre los meses de febrero y junio. Paralelamente se ha detectado una colonia de microorganismos y se ha registrado el citado aumento de la temperatura de la cueva.