Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El telescopio ALMA detecta el primer caparazón caliente que envuelve una estrella fuera de la Vía Láctea

Un equipo de investigadores japoneses ha detectado con el telescopio ALMA del European Southern Observatory (ESO) una masa densa y caliente de moléculas complejas que envuelve, como si fuera un caparazón, a una estrella recién nacida, conocida como ST11 y que está situada en la vecina galaxia enana, la Gran Nube de Magallanes.
El caparazón molecular caliente es el primero de su clase que ha sido detectado fuera de la Vía Láctea. Tiene una composición molecular diferente a la de otros objetos similares de la propia galaxia, lo que significa una pista que puede indicar que la química que tiene lugar en el universo podría ser mucho más diversa de lo esperado.
Los astrónomos detectaron la emisión de una serie de gases moleculares y los datos indicaban que el equipo había descubierto una región concentrada de gases moleculares relativamente caliente y denso alrededor de la estrella recién encendida ST11. Esto evidenciaba que habían encontrado algo nunca antes visto fuera de la Vía Láctea: un núcleo molecular caliente.
El astrónomo en la Universidad de Tohoku (Japón) y autor principal del artículo científico, Takashi Shimonishi, ha afirmado que "es la primera detección de un núcleo molecular caliente extragaláctico y demuestra la gran capacidad de los telescopios de nueva generación para el estudio de los fenómenos astroquímicos más allá de la Vía Láctea".
Así, las observaciones de ALMA revelaron que este núcleo recién descubierto en la Gran Nube de Magallanes tiene una composición diferente a otros objetos similares encontrados en la Vía Láctea. Las firmas químicas más prominentes en el núcleo de la galaxia enana incluyen moléculas como dióxido de azufre, óxido nítrico y formaldehído, junto con el omnipresente polvo cósmico.
Sin embargo, en el nuevo núcleo molecular caliente detectado tiene varios compuestos orgánicos, incluyendo metanol (la molécula más simple de alcohol). En cambio, los núcleos estudiados en la Vía Láctea, contienen una amplia variedad de moléculas orgánicas complejas, incluyendo el metanol y el etanol.
"Las observaciones sugieren que las composiciones moleculares de los materiales que forman estrellas y planetas son mucho más diversas de lo que esperábamos", ha señalado Takashi Shimonishi.
La Gran Nube de Magallanes tiene una baja abundancia de elementos que no sean hidrógeno o helio. El equipo de investigación sugiere que este entorno galáctico diferente ha afectado al proceso de formación de las moléculas que tiene lugar alrededor de la estrella recién nacida ST11. Esto podría explicar las diferencias observadas en las composiciones químicas.
No obstante, aún no queda claro si las moléculas grandes y complejas detectadas en la Vía Láctea existen en núcleos moleculares calientes en otras galaxias. Las moléculas orgánicas complejas son de especial interés, según investigadores, ya que algunas están relacionadas con las moléculas prebióticas formadas en el espacio.
Este objeto recién descubierto también plantéa la cuestión de cómo podría afectar la diversidad química de las galaxias en el desarrollo de vida extragaláctica.