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El magnetismo terrestre permite seguir el calentamiento de los océanos

Científicos de la NASA están desarrollando una nueva forma de utilizar las observaciones por satélite de campos magnéticos para medir el calor almacenado en el océano.
A medida que la Tierra se calienta, gran parte del calor extra se almacena en el océano del planeta, pero monitorear la magnitud de ese contenido de calor es una tarea difícil. Una característica sorprendente de las mareas podría ayudar, sin embargo.
"Si estás preocupado por entender el calentamiento global, o el balance energético de la Tierra, un gran desconocido es lo que está entrando en el océano", dijo en un comunicado Robert Tyler, un científico investigador del Goddard Space Flight Center. "Sabemos que las superficies de los océanos se están calentando, pero no tenemos un buen manejo de cuánto calor se está almacenando en el fondo del océano".
A pesar de la importancia del calor del océano para el clima de la Tierra, sigue siendo una variable que tiene una incertidumbre sustancial cuando los científicos la miden globalmente. Las mediciones actuales son realizadas principalmente por flotadores Argo, pero éstos no proporcionan una cobertura completa en el tiempo o el espacio. Si es exitoso, este nuevo método podría ser el primero en proporcionar mediciones globales del calor del océano, integradas en todas las profundidades, usando observaciones satelitales.
El método de Tyler depende de varios rasgos geofísicos del océano. El agua de mar es un buen conductor eléctrico, por lo que el 'chapoteo' de este agua salada alrededor de las cuencas oceánicas produce ligeras fluctuaciones en las líneas de campo magnético de la Tierra. El flujo oceánico intenta arrastrar las líneas de campo alrededor, dijo Tyler. Las fluctuaciones magnéticas resultantes son relativamente pequeñas, pero se han detectado a partir de un número creciente de eventos, incluyendo remolinos, tsunamis y mareas.
"El reciente lanzamiento de los satélites Swarm de la Agencia Espacial Europea, y su estudio magnético, está proporcionando datos observacionales sin precedentes de las fluctuaciones magnéticas", dijo Tyler. "Con esto vienen nuevas oportunidades."
Los investigadores saben dónde y cuándo las mareas están moviendo el agua del océano, y con los datos de alta resolución de los satélites Swarm, pueden definir las fluctuaciones magnéticas debido a estos movimientos regulares del océano.
Ahí es donde entra otra característica geofísica. Las fluctuaciones magnéticas de las mareas dependen de la conductividad eléctrica del agua - y la conductividad eléctrica del agua depende de su temperatura.
Para Tyler, la pregunta es entonces: "Al controlar estas fluctuaciones magnéticas, ¿podemos monitorizar la temperatura del océano?".
En la reunión de la American Geophysical Union en San Francisco esta semana, Tyler y el colaborador Terence Sabaka, también de Goddard, presentaron los primeros resultados. Proporcionan una prueba clave del método al demostrar que el contenido global de calor oceánico puede ser recuperado de señales magnéticas de marea oceánicas "libres de ruido" generadas por un modelo de ordenador.
Más del 90 por ciento del exceso de calor en el sistema terrestre entra en el océano. Las cambiantes temperaturas oceánicas tienen impactos que se extienden por todo el mundo. En la Antártida, las secciones flotantes de la capa de hielo se están retirando de manera que no pueden explicarse sólo por cambios en las temperaturas atmosféricas.