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Se documenta personalización creativa en libros del siglo XV

Una nueva investigación de Kathryn Rudy, de la Universidad de St. Andrews (Escocia), ha documentado los retratos en miniatura añadidos en volúmenes medievales, versos personalizados escritos en las páginas y cortinas cosidas en los libros, proporcionando más grandeza a las iluminaciones.
Sus resultados revelan que los propietarios de libros estaban dispuestos a personalizar libros de segunda mano, de la misma manera que la gente hoy en día usan las redes sociales para documentar los recuerdos y eventos memorables como la conmemoración de un familiar fallecido.
Hace siglos, los libros medievales fueron hechos por personal altamente especializado --escribas, iluminadores y encuadernadores-- con procesos intensivos en mano de obra utilizando materiales exclusivos y, a veces exóticos (pergamino hecho de decenas o cientos de pieles, tintas y pinturas a base de minerales preciados, animales y plantas). Los libros eran caros y producidos para durar.
Por lo general, sobrevivieron a sus dueños y en lugar de descartarlos cuando quedaron atrasados, los propietarios encontraron maneras de actualizar, modificar o hacer 'upcycling' de partes de esos libros. Al hacer estos ajustes en ocasiones extremas, los propietarios de libros mantenían sus libros de moda y emocionalmente relevantes.
"La mayoría de los manuscritos realizados antes de 1390 fueron hechos a medida y hechos para un cliente en particular, pero las realizadas después de 1390 se hicieron cada vez más para un mercado abierto, en el cual el editor no estaba en contacto directo con el comprador", ha afirmado Rudy, profesora titular de Historia del Arte en St. Andrews.