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Se desvelan 'manchas' en un sistema binario púlsar único

Un astrónomo aficionado ha ayudado a revelar detalles sorprendentes acerca de un inusual sistema formado por uno de los púlsares de más rápido giro de la galaxia y su estrella compañera.
Sus observaciones, que se publican en Astrophysical Journal, son las primeras en identificar 'manchas estelares' en la estrella compañera de un MSP (púlsar de milisegundo). Además, las observaciones muestran que la compañera tiene un campo magnético fuerte, y proporcionan pistas sobre por qué los pulsares en algunos binarios MSP se encienden y se apagan.
John Antoniadis, del Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto, y un astrónomo aficionado de Sudáfrica, André van Staden, analizaron las observaciones del brillo de la estrella compañera hecha por van Staden durante un período de 15 meses, con su telescopio reflector de 30cm y cámara CCD en su observatorio amateur de Western Cape. El análisis reveló un inesperado aumento y caída en el brillo de la estrella.
En un binario MSP típico, la gravedad del pulsar distorsiona la forma de la estrella compañera, estirándola en forma de lágrima. A medida que rodea el púlsar, vemos un ascenso y una caída cíclica en el brillo de la compañera. Esta es más brillante en dos puntos en su órbita, cuando vemos su perfil ancho en forma de lágrima; y es más oscura a mitad de camino entre esos dos puntos, cuando vemos su más pequeño perfil circular. Naturalmente, la curva de luz que mide el brillo sube y baja en concordancia con el período orbital de la estrella compañera.
Pero las observaciones de Antoniadis y van Staden revelaron que el brillo no estaba en sincronía con su período orbital de 15 horas; en cambio, los picos en el brillo de la estrella ocurren progresivamente más adelante con respecto a la posición orbital.
Antoniadis y van Staden concluyeron que esto era causado por 'manchas estelares', el equivalente de las manchas solares de nuestro Sol, y que las manchas reducían el brillo de la estrella. Es más, las manchas eran mucho más grandes en relación con el diámetro de la estrella compañera que las manchas solares de nuestro Sol.
También se dieron cuenta de que la estrella compañera no tiene bloqueo de marea respecto al púlsar, como la luna con la Tierra. En su lugar, concluyeron que el período de rotación del la estrella compañera es ligeramente más corto que su período orbital, resultando en la curva de luz inesperada.
La presencia de las estrellas también llevó a los colaboradores a inferir que la estrella tiene un campo magnético fuerte, un requisito previo de tales manchas.