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El Mar Negro pierde un tercio de volumen habitable en 60 años

El Mar Negro ha perdido más de un tercio de su volumen habitable por la eutrofización de sus aguas --sólo abiertas al Mediterráneo por el estrecho del Bósforo-- y el calentamiento global.
Con ríos que proporcionan una fuente abundante de agua dulce, las capas superiores del Mar Negro son menos densas que las capas inferiores más saladas. Un límite permanente entre ellas impide su mezcla vertical. El oxígeno, que se deriva de la atmósfera y la fotosíntesis, se limita a las aguas de superficie. Sin embargo, este gas precioso es esencial para el desarrollo de la mayoría de las especies vivas.
Investigaciones recientes del grupo MAST (Modelling for Aquatic Systems) en la Universidad de Lieja, han demostrado que este límite se ha movido de 140 a 90 metros de profundidad entre 1955 y 2015. Es casi el 40% de compresión del espacio de vida en el Mar Negro, y su pérdida está directamente vinculada a la acumulación de residuos orgánicos en el litoral que causa la proliferación de ciertas algas, y el calentamiento global.
Este fenómeno podría ser acompañado por importantes consecuencias ecológicas y económicas. Por otra parte, una alta concentración de sulfuro de hidrógeno, un gas extremadamente tóxico, permanece latente en las capas más profundas del casi aislado Mar Negro. Por el momento, no hay evidencia de una correlación entre la compresión de la zona óxica y el aumento de este gas. Pero si la estratificación de la columna de agua se debilita, incluso a nivel local, un desequilibrio podría poner en peligro la vida acuática en la superficie de la capa.
La estratificación permanente ligada a la salinidad, la haloclina, priva a las aguas profundas de oxígeno. La cadena alimentaria marina se desarrolla por encima de este límite debajo del cual las aguas están desprovistas de oxígeno. "De todos modos, la entrada del Mediterráneo suministra una pequeña cantidad de oxígeno a las capas intermedias. No sólo contiene oxígeno, sino que a medida que se sumerge arrastra consigo agua de la superficie. Sin embargo, este oxígeno se consume muy rápidamente a medida que la materia orgánica decae", ha explicado el primer autor del trabajo, Arthur Capet.
Lo que pasa es que la materia orgánica (plancton, algas, etc.), producida en la superficie por la fotosíntesis, se destruye o es consumida y expulsada por otras especies en la cadena trófica. En ambos casos, eventualmente se hunde. Como requiere oxígeno para descomponerse, las pocas reservas en las capas inferiores quedan agotadas.