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Gear Live y LG G Watch: análisis de los primeros Android Wear

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Android Wear ha comenzado el curso con tres alumnos: LG G Watch, Samsung Gear Live y el último en llegar -y favorito de muchos- Moto 360. Aunque lo que tiene más miga de estos relojes es el sistema operativo, un recién llegado que hay que conocer para decidir si lo necesitamos o no, el diseño difiere bastante de unos a otros relojes y tampoco hay que perderlo de vista.

Concretamente, nosotros hemos podido probar las apuestas de Samsung y de LG en el terreno de los smartwatches con Android Wear durante algunas semanas; el redondo Moto 360, que llega ahora al mercado español, aún no ha caído en nuestras manos.
Gear Live cuenta con una "esfera" metálica sobre pantalla cuadrada y un diseño que se ha simplificado desde los Gear; y LG G Watch también tiene pantalla cuadrada, es de plástico y recuerda más a un móvil.
Sería complicado decir cuál de los dos gana en este terreno, puesto que depende de los gustos personales, y cada uno tiene sus peculiaridades.
El LG G Watch es muy conservador y apenas se diferencia del Smartwatch 2 de Sony, si bien es rectangular y no cuadrado. Su correa es de goma, pero se puede cambiar como la de cualquier otro reloj y de hecho es compatible con cualquiera de 22 mm.
Gracias a la sobriedad de la "esfera" y a esta posibilidad, se puede adaptar bastante a cualquier situación.
Si por algo llama la atención el reloj de LG es por su ausencia de botones. Esto simplifica el diseño y consigue que sea completamente simétrico. La decisión seguramente fuese tomada debido a que un smartwacth es un dispositivo pensado para llevar siempre encendido y que se puede apagar desde las opciones de Android Wear.
Sin embargo, puede suponer un problema si el usuario quiera apagar el reloj durante un rato para ahorrar batería. Cuidado, porque si haces eso, no podrás volver a encender el LG G Watch hasta que lo pongas a cargar.
Por su parte, como decíamos, el Gear Live tiene una estética más personal que quizá no guste a todos. Destaca por ese acabado metálico y su color plateado, aunque tiene una correa algo incómoda de poner y que, eventualmente, se puede desabrochar si nos enganchamos con algo.
Ambos extremos se enganchan con un botón y lo bueno que tiene este sistema es que, una vez cerrada, queda como si fuera una sola cinta, sin cabos sueltos. No obstante, también es compatible con correas de 22 mm.
Otra de las diferencias con el LG G Watch es que el Gear Live incorpora un medidor de pulso, algo que resultará muy útil a quienes hagan ejercicio con el reloj.
LA BATERÍA Y CARGADOR: UNA TARA COMÚN
La duración de la batería es uno de los grandes problemas de los 'smartwatches' y estos no son una excepción. El LG G Watch tiene 400 mAh y el Gear Live 300 mAh, por lo que el primero dura algunas horas más.
Sin embargo, en ambos casos el rendimiento supera por los pelos una jornada completa. De esta forma, Gear Live y LG G Watch nos obligan a cargar el reloj todas las noches.
El día que no lo hagamos, quizá tengamos batería por la mañana y hasta el mediodía, pero a la hora de comer y hasta por la noche tendremos un reloj ultra-moderno apagado en la muñeca, si no nos hemos acordado de coger el cargador.
El cargador es el otro gran problema de casi todos los smartwatches que han aparecido: necesitan su propio cargador especial. A diferencia de lo que ocurría con el Smartwatch 2 de Sony, estos terminales no incorporan puerto microUSB, con lo que no les podemos meter un "chute" de carga en cualquier momento y lugar.
El que tengamos que contar con un cargador específico para un dispositivo que está pensado para llevarlo encima siempre y cuya batería se agota todos los días es una auténtica tortura.
Sencillamente porque algún día el usuario se puede olvidar de cargar y no se le puede pedir que tenga que ir siempre por la vida con el cargador del smartwatch encima. Si eso ocurre, estará condenado a llevar un reloj apagado. Creednos, es algo que os pasará.
Dejando a un lado lo incómodo que resulta tener que recurrir a un cargador dedicado, el de LG es más cómodo. En ambos relojes, utilizan una serie de pines metálicos que realizan la carga, pero mientras que el de LG se apoya cómodamente sobre una base imantada, el Gear Live hay que engancharlo.
En cuanto a la resistencia al agua, ambos alcanzan el nivel IP67. Es decir, podemos ducharnos o bañarnos con ellos (aunque no más de 30 minutos o a más de un metro de profundidad).
UN ANDROID QUE SE LLEVA PUESTO
Por último, hablemos de Android Wear. De momento, el sistema está bastante verde, pero la cosa promete y seguro que evolucionará mucho en los próximos meses. La interfaz está basada en un menú vertical con tarjetas para mostrar notificaciones de las aplicaciones, de una forma idéntica a Google Now, y la animación del reloj se puede cambiar para mostrar uno de manecillas o digital. Hay muchas opciones y múltiples herramientas de configuración en la tienda.
Como estos relojes no cuentan con 3G o 4G hay que vincularlos sí o sí con el smartphone. Para ello hay que utilizar la aplicación Android Wear, que nos sirve para gestionar preferencias, además de las aplicaciones.
En el reloj vemos, principalmente, notificaciones de aplicaciones a las que podemos contestar, mediante dictado por voz o con respuesta predefinidas que varían de unas apps a otras, como WhatsApp o Gmail. Otras, como Facebook, por ahora solo permiten ver las notificaciones.
Entre las aplicaciones que incorpora de serie Android Wear destacan el reloj (con alarmas o cuenta atrás) y el medidor de actividad, que permite contar pasos, establecer objetivos y contar el pulso (únicamente con Gear Live, en este último caso). También resulta útil la opción de recordatorios o crear citas en el calendario, tan solo con la voz.
Otras muchas aplicaciones que ya son compatibles con Android Wear debemos instalarlas en el móvil y desde ahí gestionarlas o solicitar que se abran en el smartwatch. La oferta de apps para el ecosistema está creciendo rápido, pero para que la experiencia mejore, Google debería darles mayor presencia, ya que para ejecutarlas desde el reloj hay que ir a la opción 'iniciar', que está bastante escondida. Afortunadamente, ya hay algunos launchers que ayudan a crear accesos directos desde la pantalla de inicio.
Amplía las opciones de comunicación y la interacción inmediata
¿Son útiles estos relojes? Para un usuario muy activo, sí, puesto que Android Wear funciona muy bien para ampliar las opciones de comunicación. He disfrutado mucho la experiencia, más que con otros smartwatches, y creo que tiene un futuro prometedor.
Resulta útil contestar mails o mensajes desde la muñeca -el reconocimiento de voz funciona casi a la perfección, aunque da algunos problemas si hay mucho ruido-, medir los pasos o crear recordatorios (es increíble lo mucho que he utilizado esta función).
También recibir de forma proactiva información de transporte para volver a casa o del vuelo que tenemos mañana. ¿Son prescindibles? Completamente, puesto que no hay nada que hagan que no se pueda hacer en un smartphone.
A día de hoy, son un capricho para tecnófilos, quizá deportistas, e internautas muy activos.
Por otro lado, estos modelos tienen algunos detalles mejorables, como la ausencia de botón del G Watch o la correa del Gear Live. Además, sufren el mismo mal que casi todos los que se han presentado/lanzado: la duración de la batería (poco más de un día) y la necesidad de un cargador específico.
La experiencia y el rendimiento de batería de ambos relojes es similar (la del LG G Watch dura algo más, pero no lo suficiente como para que no tengamos que cargarlo todas las noches), así que elegir entre uno y otro es una cuestión de diseño y de la importancia que le demos a las características propias.