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José Ángel Ávila, el ingeniero español que ayudó a que Galileo pasase de ser el 'GPS europeo' a "brillar con luz propia"

José Ángel Ávila Rodríguez es uno de los muchos ingenieros españoles que han tenido que desarrollar su carrera profesional fuera de España. En su caso, salió para completar su último año de carrera con una beca Erasmus en Austria. "Además de la crisis que en esos años comenzaba a asomarse, la navegación por satélite (Galileo) no hacía más que empezar a dar sus primeros pasos en Europa y en España no encontré posibilidades de desarrollar mis conocimientos", explica.
Ávila, que ha sido galardonado por la Oficina Europea de Patentes (EPO) con el Premio al Inventor Europeo 2017 en la categoría de 'Investigación' por su contribución al desarrollo de tecnología de vías de señalización, ayudó en un primer momento a que Galileo fuese conocido como el 'GPS europeo', algo que se aceptaba con "satisfacción e, incluso, orgullo", dados los grandes éxitos de este sistema global de navegación por satélite. Ahora, sin embargo, celebra que Galileo haya demostrado "poder brillar con luz propia". "Es justo reivindicar su propio nombre", asevera.
"En cuanto Galileo sea operacional en 2020 --desde finales de 2016 ya ofrecemos los primeros servicios--, y los consumidores vean que la calidad y fiabilidad del sistema europeo son comparables, si no superiores, a los de GPS, dejaremos de ser el hermano menor de GPS y empezaremos a ser llamados por nuestro propio nombre", agrega Ávila en una entrevista concedida a Portaltic.
Tras su paso por Austria, Ávila decidió viajar a Múnich para trabajar en uno de los centros más reconocidos en el campo de navegación por satélite en su día y donde escribió su doctorado sobre el plan de señal de Galileo, por el ha recibido el Premio al Inventor Europeo 2017 junto a su compañero Laurent Lestarquit. De allí se desplazó a la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) a trabajar en el Galileo de la segunda generación.
"Cuando miro alrededor y pienso en los mejores compañeros de la promoción, una gran mayoría acabamos fuera de España", asegura Ávila, quien cuestiona la eficiencia del sistema educativo español, al ver que después de la gran inversión que supone educar a ingenieros y prepararlos para estar entre los mejores, muchos acaban sirviendo en otros países o en compañías no españolas.
UNA ALTERNATIVA A LOS SISTEMAS DE EEUU, RUSIA Y CHINA
Entre los Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS) destacan el estadounidense GPS, el ruso GLONASS y el chino Beidou, todos ellos desarrollados para fines militares. Galileo es el único de estos sistemas que ha sido creado como una herramienta de uso civil. "El mundo en el que vivimos hoy en día es diferente del mundo que existía cuando GPS y GLONASS se concibieron en medio de la Guerra Fría. El hecho de que Galileo sea un sistema civil ha permitido exportar la seguridad del mundo militar a las aplicaciones civiles, que son donde los otros sistemas muestran su mayor vulnerabilidad", explica.
Ávila advierte de que "la gente no es consciente de que una parte importantísima de las infraestructuras de comunicaciones, de energía, de seguridad y bancos dependen hoy en día de la tecnología de navegación por satélite". De esta forma, incide en que la independencia de Galileo es tan importante para Europa como la independencia energética "para asegurar que los valores europeos puedan ser defendidos sin tener que estar a la merced de terceros países".
En este sentido, Galileo asegurará que incluso en el caso de que GPS y GLONASS dejaran de funcionar, la economía europea podría seguir funcionando sin alteraciones. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que aunque Galileo haya sido diseñado para ser independiente también es interoperable con GPS, de forma que los usuarios puedan aprovecharse del uso combinado de ambos sistemas, como si del mismo se tratase.
Al ser preguntado sobre las claves para que los europeos empezasen a usar Galileo en lugar del GPS en sus dispositivos, Ávila habla de "la importante labor de las entidades públicas" y promete una geolocalización más precisa y fiable en las ciudades, entornos donde hoy la calidad de GPS o GLONASS "todavía deja mucho que desear". Asimismo, indica que han estado realizando "un importante trabajo de campo con los proveedores de chips y de teléfonos con el objetivo de integrar Galileo en sus equipos", logrando "una acogida significativa" y que el número de dispositivos que integran Galileo "aumente exponencialmente". Concretamente, cifra en un 25% el número de chips del mercado equipados con esta tecnología.
Para ello, José Ángel Ávila afirma que animaría "a todos los usuarios que deseen comprar un nuevo 'smartphone' o un navegador a que pregunten antes de nada si están equipados con Galileo". El investigador español recuerda que "por el mismo precio" se podrá conseguir "el doble de precisión, mayor visibilidad y mayor accesibilidad".
LA SEGURIDAD FRENTE A LA PRIVACIDAD DE LA GEOLOCALIZACIÓN
La privacidad es uno de los temas que genera mayor conflicto, sobre todo cuando hablamos de activar la geolocalización en las 'apps' o los dispositivos móviles. En este punto, Ávila asegura que Galileo "es lo más privado que se pueda uno imaginar". "Los satélites mandan señales como los faros en el mar emiten luz, y es a partir de la diferencia de tiempos entre la transmisión y la recepción de varios satélites (como mínimo cuatro) que el usuario pueda triangular y calcular su posición y su tiempo. El sistema, como tal, no tiene acceso a la información sobre dónde esté el usuario. Que el usuario quiera compartirlo usando otros medios es una cuestión diferente", detalla.
Ante esta polémica, el ingeniero español considera que "el concepto de privacidad de las generaciones actuales está evolucionando rápidamente". Así, ve como una situación posible que en el futuro la gente ceda voluntariamente parte de esa privacidad a cambio de beneficios en el ámbito de la seguridad. Sin embargo, insiste en que lo importante es que siempre exista la posibilidad de poder proteger esa información como un derecho fundamental.
Ávila avanza que, además de trabajar para que el sistema esté plenamente operativo en 2020, se han empezado a poner "las primeras piedras de lo que será el futuro de Galileo, lo que se conoce como la segunda generación de Galileo (G2G)". De esta manera, buscan conseguir que el Galileo del futuro incorpore la flexibilidad y versatilidad para que, por ejemplo, los satélites y el segmento tierra puedan ser modificados, incluso una vez en funcionamiento, y responder a las nuevas necesidades que hayan surgido durante el tiempo de desarrollo del sistema.
El premio de la Oficina Europea de Patentes, otorgado el pasado 15 de junio en un acto en Venecia (Italia), prevé ser solo un refuerzo de prestigio y proyección mediática para el proyecto que colidera Ávila Rodríguez. "La misma prisa que teníamos antes la vamos a tener ahora; este premio no va a cambiar nada en ese aspecto", explica Ávila, preguntado por un posible 'empujón' al proyecto gracias al galardón que pudiese acelerar plazos. No obstante, reconoce que ser reconocido como el mejor inventor europeo de 2017 "favorece y ayuda a hacer entender a la gente de la calle el importante valor que tiene la navegación por satélite en general, y en particular, Galileo".
"Galileo es uno de los buques insignia de Europa, y esta patente, con toda la plurinacionalidad del equipo, viene a reflejar claramente que cuando las naciones de Europa trabajan juntas para lograr un objetivo común se pueden alcanzar grandes cosas para los ciudadanos de Europa y de todo el mundo. En momentos como el actual en que el proyecto europeo se pone en duda, son logros como el de esta patente los que inspiran confianza en el proyecto europeo", concluye Ávila.