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Investigadores identifican cómo el cerebro procesa los rostros desde que los ve hasta que los reconoce

Investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, Estados Unidos, están más cerca que nunca de comprender las bases neuronales de la identificación facial, como se revela en un artículo sobre su trabajo publicado en 'Proceedings of the National Academy of Science'. De un vistazo, se puede reconocer si la cara de un amigo está feliz o triste, incluso aunque no se le haya visto desde hace más de una década, señalan.
En su estudio emplearon herramientas de imágenes cerebrales muy sofisticadas y métodos computacionales para medir los procesos en tiempo real con los que el cerebro convierte la apariencia de una cara en el reconocimiento de un individuo. El equipo espera que los hallazgos puedan emplearse en un futuro cercano para localizar el punto exacto en el que el sistema de percepción visual se colapsa y se traduce en diferentes trastornos y lesiones, desde dislexia hasta prosopagnosia, una enfermedad que impide reconocer caras.
"Nuestros resultados proporcionan un paso más para entener las etapas de procesamiento de la información que comienzan cuando una imagen de una cara entra en los ojos de una persona y se despliegue durante los siguientes cientos de milisegundos, hasta que la persona es capaz de reconocer la identidad de la cara", explica uno de los autores, Mark D. Vida, investigador postdoctoral en el Departamento de Psicología de la Facultad Dietrich de Humanidades y Ciencias Sociales y en el Centro de Bases Neuronales de la Cognición (CNBC, por sus siglas en inglés).
Para determinar cómo el cerebro distingue rápidamente las caras, los científicos escanearon los cerebros de cuatro personas usando magnetoencefalografía (MEG), que les permitió medir la actividad cerebral en curso en todo el cerebro sobre una base milisegundo por milisegundo, mientras que los participantes veían imágenes de 91 individuos diferentes con dos expresiones faciales cada uno: feliz y neutral. Los participantes indicaron cuándo reconocieron que la cara de la misma persona se repetía, independientemente de la expresión.
Los escáneres por MEG permitieron a los investigadores mapear cada uno de los muchos puntos en el tiempo, qué partes del cerebro codifican información en función de la apariencia y cuáles codifican información en función de la identidad. El equipo también comparó los datos neuronales con las evaluaciones conductuales de las imágenes faciales de los humanos, cuyos juicios se basaron principalmente en información basada en la identidad.
Luego validaron los resultados comparando los datos neuronales con la información presente en diferentes partes de una simulación computacional de una red neural artificial que fue entrenada para reconocer individuos a partir de las mismas imágenes faciales.