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Guerra de consolas por la realidad virtual

Éste ha sido el año elegido para popularizar masivamente la realidad virtual. Es lo que ha vendido el último E3: Vivir la inmersión digital. Ya sea en la cabina de un X-Wing o pilotando entre amigos el Enterprise, para experimentar más vivamente el terror o ser parte de la saga legendaria.

Engañar al cerebro así va exigir, a medio plazo, mejores dispositivos por eso se esperaba el anuncio de nuevas máquinas, sólo Microsoft cumplió. Reveló un modelo más barato y pequeño de su consola pero al mismo tiempo anticipó que quedará obsoleta en 2017 cuando tiene previsto lanzar una versión mejorada y con más potencia.

De un plumazo se entierra así un modelo de negocio incuestionable en las últimas 4 décadas. Hasta ahora las consolas tenían vida media de seis años o más. Eso empieza a acabarse. Aparatos aparte, los juegos fueron los verdaderos protagonistas de la que es la mayor feria del mundo de los videjuegos, a la que este año han asistido 70,000 personas de todo el mundo. Como la revisión del aclamado God of War, ahora con ambientación nórdica.

Las secuelas se han llevado la mayoría de las miradas como Gears of War 4, Mass Effect Adrómeda o el último Legend of Zelda. Hasta se ha colado un título español. The Raiders of the Broken Planet, de MercurySteam, todavía en desarrollo. Como tendencia el E3 nos deja además el empuje de los esports, las competiciones profesionales de videojuegos. Grandes estudios ya han anunciado campeonatos propios para intentar posicionarse en una disciplina que tiene previsto ingresar cerca de 1.700 millones de euros para 2018.