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Descubren la fuente de las misteriosas señales de radio extraterrestres

Telescopio Karl Jansky Very Large Arraytelecinco.es

Un equipo de científicos dirigidos por Paul Scholz de la Universidad de McGill (Canadá) ha llegado a la conclusión de que las misteriosas ráfagas rápidas de radio (FRB) de breve duración procedente de la constelación Aurigia tiene su fuente en una galaxia situada a cientos de millones de años luz de la Tierra, según un artículo publicado en la revista Nature. Fueron detectadas por primera en 2007 gracias a un radiotelescopio situado en Australia.

Las ráfagas rápidas de radio (FRB), que parpadean sólo unos pocos milisegundos, crearon un revuelo entre los astrónomos porque parecían venir de fuera de nuestra galaxia, lo que significa que tendrían que ser muy poderosas para ser vistas desde la Tierra y porque ninguna de las primeros en ser observadas fueron vistas nuevamente.
Una explosión repetitiva fue descubierta en 2012. Sin embargo, brindando la oportunidad a un equipo de investigadores de monitorear repetidamente su área del cielo con el telescopio Karl Jansky Very Large Array (VLA) en Nuevo México y el de Arecibo en Puerto Rico, con la esperanza de identificar su ubicación.
Gracias al desarrollo de datos de alta velocidad y software de análisis de datos en tiempo real por un astrónomo de la Universidad de California, Berkeley, el año pasado VLA detectó un total de nueve ráfagas durante un período de un mes, suficiente para localizarlo dentro de un décimo de un arcosegundo. Posteriormente, las matrices de interferómetro de radio europeas y americanas más grandes lo localizaron a un centésimo de un arcosegundo, dentro de una región de aproximadamente 100 años luz de diámetro.
Imágenes profundas de esa región tomadas con el Telescopio Gemini Norte en Hawai revelaron una galaxia enana ópticamente débil que el VLA posteriormente descubrió también que emite continuamente ondas de radio de bajo nivel, típico de una galaxia con un núcleo activo quizás indicativo de un agujero negro central supermasivo. La galaxia tiene una baja abundancia de elementos distintos del hidrógeno y el helio, sugestivos de una galaxia que se formó durante la edad media del universo.
El origen de una explosión de radio rápida en este tipo de galaxias enanas sugiere una conexión a otros eventos energéticos que se producen en galaxias enanas similares, dijo el coautor y astrónomo de la UC Berkeley, Casey Law, quien dirigió el desarrollo del sistema de adquisición de datos y creó el Software de análisis para buscar FRB's únicas.
En este tipo de galaxias también se producen estrellas explosivas extremadamente brillantes, llamadas supernovas superluminosas, y rayos gamma largos, y ambos están hipotéticamente asociados con estrellas de neutrones masivas, altamente magnéticas y de rotación rápida llamadas magnetares. Las estrellas de neutrones son objetos densos y compactos creados en explosiones de supernova, vistos principalmente como pulsares, porque emiten pulsos de radio periódicos mientras giran.
"Todos estos hilos apuntan a la idea de que en este ambiente, algo genera estos magnetares", dijo en un comunicado Law. "Podría ser creado por una supernova superluminosa o una explosión de rayos gamma larga, y luego más tarde, a medida que evoluciona y su rotación se ralentiza un poco, produce estos ráfagas de radio rápidas, así como emisión de radio continua impulsado por ese freno en la rotación. Se parece a los magnetares que vemos en nuestra galaxia, que tienen campos magnéticos extremadamente fuertes pero giran más como los pulsares ordinarios ".
En esa interpretación, dijo, las ráfagas rápidas de radio son como los berrinches de un niño pequeño. Sin embargo, esto es sólo una teoría. Hay muchos otras, aunque los nuevos datos descartan varias explicaciones sugeridas para la fuente de estas ráfagas.
"Somos los primeros en demostrar que esto es un fenómeno cosmológico, no es algo en nuestro patio trasero, y somos los primeros en ver dónde está sucediendo esta cosa, en esta pequeña galaxia, que creo que es una sorpresa", dijo Law. "Ahora nuestro objetivo es averiguar por qué sucede eso."
Shami Chatterjee, de la Universidad de Cornell y otros astrónomos del equipo, presentaron sus hallazgos en la reunión de la American Astronomical Society en Grapevine, Texas, en la revista científica Nature, y en dos artículos complementarios que aparecerán en Astrophysical Journal Letters.