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Curiosidades y consejos sobre el email que todo el mundo debería conocer

Cada día se intercambian más de 320.000 millones de emails en todo el mundo. Con aproximadamente 2.800 millones de usuarios y más de 4.500 millones de direcciones de correo, el email es sin duda el canal de comunicación y de intercambio de información más extendido del planeta.
Aprovechando el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, que se celebró el pasado 17 de mayo, no está de más saber que la primera dirección email de la historia es 'tomlinson@bbn-tenexa', como revela eEvidence --una solución que permite acreditar el contenido, el envío y el momento de entrega de un email--
'tomlinson@bbn-tenexa' es la dirección que Ray Tomlison, padre del email, utilizó para enviar sus primeros mensajes. Aunque las extensiones ".com" o ".es" aún tardarían en llegar, esta es la primera dirección email que existió tal y como las conocemos hoy.
Otro dato curioso corresponde al origen de la arroba, el símbolo que se utiliza en las direcciones email. El símbolo "@","at" en inglés, equivale a la representación del latín "ad" o "junto a". Sin embargo, sus primeros usos documentados son como abreviación española y portuguesa de "arroba", una unidad de medida que en alfarería servía de base para la fabricación de recipientes para el vino o el aceite.
Una de las dudas más extendidas entre los usuarios de correos electrónicos es si las direcciones email distinguen mayúsculas y minúsculas. Una dirección de correo electrónico tiene dos partes: la parte local y el dominio de Internet, separadas por una "@". Los dominios de Internet no distinguen entre mayúsculas y minúsculas, por lo que no importa si se escribe "@EMPRESA.COM" o "@empresa.com". No ocurre necesariamente lo mismo con la parte local de la dirección, en donde técnicamente sí existe la posibilidad de distinguirlas. De todas formas no es algo común, de modo no suele haber problemas a la hora de escribir tanto a "Juan.Nadie@" como a "juan.nadie@".
Otra duda frecuentes es la diferencia entre un email encriptado y un email certificado. En el primer caso se protege el contenido ante ojos indiscretos, mientras que en el segundo el usuario se asegura de poder acreditar ante terceros el envío de un email.
El límite en el tamaño de los adjuntos en un email también es una cuestión interesante. Técnicamente nada impide intercambiar gigabytes de datos por email, pero el servicio no se pensó para este propósito y los proveedores de correo optan por establecer un límite en el tamaño de los emails que envían o aceptan. En esta línea, el tamaño máximo más extendido es de entre 20 y 25 megabytes.
CONSEJOS: USAR CONTRASEÑAS SEGURAS, UTILIZAR COPIAS OCULTAS...
eEvidence remarca la importancia de una buena contraseña. En las cuentas de email quedan guardados con frecuencia datos y referencias importantes del día a día por lo que para evitar un robo de datos o incluso una usurpación de identidad es imprescindible utilizar un clave que ofrezca garantías. Por ello, como mínimo la contraseña debería tener un mínimo de 10 caracteres, que incluyan letras mayúsculas, minúsculas, números y algún carácter especial.
La compañía indica también el valor probatorio que tiene un correo electrónico. El email, por sí mismo, no tiene valor probatorio cuando una de las partes cuestiona haberlo recibido. Para que un email tenga fuerza probatoria es necesario poder acreditar tres hechos fundamentales: a quién se envió, qué contenía y cuándo tuvo lugar la entrega del mismo. Es aquí donde entra en juego la importancia de que sea un tercero quien certifique ese envío.
Respecto a cuándo pasan los emails a ser considerados como 'spam'. Siempre que el proveedor de correo realice su actividad de forma profesional, respetando las buenas prácticas en el envío de emails, y con direcciones IP desde las que entrega con una alta reputación, no debería encontrarse ningún problema.
Otro elemento a destacar la copia oculta y cómo hacer buen uso de ella. A la hora de enviar un mismo mensaje a muchos contactos, se recomienda utilizar el envío en copia oculta (CCO) siempre que sea posible. Con ello se evita que las posibles respuestas lleguen a todos los destinatarios, y de paso ayuda a proteger la privacidad de las direcciones de los destinatarios.
La última recomendación es importante a la vez que evidente: leer el correo dos veces antes de enviarlo. Es sorprendente la cantidad de emails que se envían con errores, no solo gramaticales u ortográficos, sino que es frecuente que falten palabras que dejan sin sentido mensajes enteros. Para evitar tener que reenviar un mensaje o arrepentirse, siempre es necesario hacer al menos una revisión antes de pulsar el botón "Enviar".