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CES 2017 marca la senda tecnológica a un Donald Trump que contará con la "ayuda" de la patronal

Entre el 5 y el 8 de enero Las Vegas se convierte en la capital del mundo tecnológico. Estados Unidos acoge cada año en la ciudad de los neones el 'Consumer Electronics Show' (CES), uno de los eventos más importantes a nivel global. En esta ocasión, la feria --que marca las tendencias para este 2017-- tiene lugar a escasos días del traspaso de poder en la Casa Blanca, un hecho que podría derivar en importantes cambios para el sector.
Donald Trump jurará el cargo como presidente de Estados Unidos el 20 de enero. Su victoria sobre Hillary Clinton sembró algunas dudas sobre su capacidad de gestión en el área de las nuevas tecnologías, sobre todo teniendo en cuenta sus encontronazos con los líderes de Silicon Valley. Sin embargo, parece que las aguas se han calmado en las últimas semanas.
En un encuentro a puerta cerrada celebrado en la Trump Tower de Nueva York, el magnate recibió a representantes de compañías como Facebook, Microsoft, Intel, Alphabet, Amazon o Apple, estas dos últimas representadas por sus consejeros ejecutivos, Jeff Bezos y Tim Cook, respectivamente. Otras empresas, como Uber o AirBnB, se negaron a asistir.
"Queremos que sigáis con esta increíble innovación. No hay nadie mejor que vosotros en todo el mundo", llegó a decir Trump, que también ha prometido políticas de reducción de impuestos para grandes corporaciones que trasladen sus fábricas a Estados Unidos o potencien el empleo entre los ciudadanos estadounidenses.
LA PATRONAL TIC DE EEUU, "LISTA PARA AYUDAR"
Gary Shapiro, presidente y CEO de Consumer Technology Association (CTA), la patronal estadounidense de las tecnologías de consumo y organizadora del CES, ha asegurado que están "listos para ayudar" a Donald Trump y añade que entre la comunidad tecnológica y el presidente electo hay "puntos en común que pueden guiar al país hacia adelante".
Entre estos aspectos, Shapiro destaca "la repatriación de beneficios empresariales, menores impuestos a las empresas, regulaciones menos sofocantes e inversiones en infraestructura". "A medida que este diálogo avanza vemos oportunidades en una reforma migratoria estratégica y en el comercio, incluyendo ayudas a una política proteccionista y la creación de acuerdos comerciales que beneficien a los estadounidenses", agrega.
El sector tecnológico generó en 2015 un total de 15 millones de trabajos para estadounidenses, 413.000 millones de dólares en impuestos y 3,5 billones en la producción económica, tal y como recuerda el propio Shapiro, quien insiste en que la industria tecnológica de consumo es un "componente crítico" de la economía de Estados Unidos, representando en torno al 10% del Producto Interior Bruto (GDP, por sus siglas en inglés).