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Arqueólogos de la UCM encuentran restos de los primeros humanos del Neolítico en la Península Ibérica

Arqueólogos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han encontrado restos de humanos del Neolítico en la Península Ibérica. El hallazgo, que se ha producido en el yacimiento de Cova Bonica (Barcelona), establece que los primeros ganaderos y agricultores llegaron hace 7.400 años a la Península, lo que significa que, por el momento, son los restos más antiguos del Neolítico encontrados en esta región.
El estudio y las excavaciones en Cova Bonica han estado dirigidos, junto con Montserrat Sanz, por Joan Daura (UNIARQ-Universidad de Lisboa), Xavier Oms y Mireia Pedro (Universidad de Barcelona) y Pablo Martínez (CIPAG-Col·lectiu per a la Investigació de la Prehistòria i l'Arqueologia del Garraf-Ordal). Por su parte, la antropóloga Susana Mendiela, de la Universidad de Murcia, se encargó del estudio de los restos humanos.
"La singularidad de este yacimiento es que han encontrado restos humanos con sus objetos domésticos y esto nos permite relacionar la cultura material con unas prácticas ganaderas de esta población", ha explicado la investigadora Montserrat Sanz, del departamento de Paleontología de la UCM y del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos.
Los trabajos se desarrollaron de 2008 a 2015 y sus resultados se acaban de publicar en 'Journal of Field Archaeology'. Hasta el momento, los arqueólogos han identificado un total de 98 huesos humanos que corresponden a un mínimo de seis individuos de diferentes edades, desde los tres hasta los 35 años, y de al menos dos mujeres.
ANIMALES, PIEDRA Y CERÁMICA
Las dataciones de ese material óseo apuntan a que esos primeros ganaderos y agricultores llegaron hace 7.400 años a la Península desde Oriente Próximo a través de la ruta del mar Mediterráneo.
Dos adultos (25-35 años), un adolescente (12-13) y tres niños (de 9, 5 y menos de 3 años) son, al menos, los individuos a los que pertenecieron el casi centenar de huesos del yacimiento, entre los que se encuentran cráneos, dientes, costillas, cinturas pélvicas y huesos de manos y pies.
"Es relevante que, en menos de dos metros cuadrados, hayamos encontrado tanta cantidad de restos humanos", ha destacado Sanz, que añade que en ningún caso hallaron el esqueleto articulado, sino piezas sueltas.
Junto a los restos humanos, aparecieron también de animales (cabras y ovejas en su mayoría), ornamentos, útiles de piedra (sílex y cristal de roca) y fragmentos de cerámica. Estos últimos, según señala la codirectora, serían "de los más antiguos documentados en la Península Ibérica".
NUEVOS DATOS SOBRE LOS RITOS DE ENTERRAMIENTO
Este descubrimiento arroja nuevos datos sobre cómo eran los ritos de enterramiento de los cadáveres y se trata la primera evidencia de inhumaciones colectivas. "Observamos que las prácticas funerarias son muy heterogéneas, aunque parece que lo frecuente es encontrar los restos no articulados junto a sus objetos domésticos, por lo que quizá depositaran los cuerpos sin enterrar en cavidades o fueran enterramientos removidos", explica la experta.
La arqueóloga de la UCM califica la excavación de "muy complicada" para llegar hasta los restos neolíticos por los diferentes usos que ha tenido la cueva a lo largo de los siglos, entre ellos como cantera, mina de calcita y hasta cultivo de champiñones.
Además, a partir de un estudio previo sobre el ADN del diente de uno de los restos pertenecientes a una mujer, los investigadores han confirmado datos que ya se sabían de otras investigaciones, como que esos primeros ganaderos y agricultores eran "intolerantes a la lactosa, tenían la piel clara, los ojos marrones y el pelo oscuro", declara Sanz.
"Del Neolítico hay numerosos yacimientos en la Península Ibérica, pero son muy escasos los que corresponden al momento más antiguo, como este", concluye la investigadora.