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Un hombre acusado de matar a su expareja de 85 puñaladas: "Daba palos de ciego"

Juzgados ValenciaEFE

Un hombre se ha sentado en el banquillo de los acusados  por haber matado de 85 puñaladas a su  compañera sentimental un mes después de que esta decidiese separarse de él. En su declaración, ha asegurado que reaccionó así después de que la víctima le amenazara con un cuchillo y le plantease que dos de sus hijos podían no ser suyos. "Daba palos de ciego. Estaba ofuscado", ha dicho.

El hombre se enfrenta a una pena de 19 años y ocho meses de prisión por un delito de maltrato habitual, otro de amenazas y un delito de asesinato con la circunstancia agravante de parentesco y la atenuante de confesión, según reclama provisionalmente el ministerio fiscal.
El acusado y la víctima mantenían una relación durante "16 años y medio", ha detallado el hombre,y llegó un momento en que ella decidió separarse y se quedó a vivir junto a los tres hijos que tenían en común en su vivienda de Valencia, ubicada en la calle Asturia.
Hasta entonces, según ha explicado el hombre, de 45 años en el momento de los hechos, la relación era "perfecta". "Nos íbamos a casar en 2016. Cuatro meses antes del asesinato fuimos a la Feria Fiesta y Boda y lo anunciamos a nuestros familiares y amigos por mensaje de teléfono", ha descrito.
"Jamás le quemé el pelo y jamás la amenacé", ha insistido el acusado a preguntas de la fiscal, quien sí mantiene que el hombre maltrataba y agredía frecuentemente a la víctima. La acusación pública describe "un trato denigrante, vejatorio, con golpes, puñetazos" y amenazas con cuchillo y con frases como "te voy a matar".
La víctima nunca denunció estos hechos y en enero de 2015 decidió separarse. Dos días antes de que ocurriera el suceso, el hombre ha explicado que descubrió que su expareja había encontrado a otra persona, a la que él conocía, y ha dicho que le mandó un mensaje felicitándole y pidiéndole que la cuidara, según su versión. Ha reconoció que la espió "pero parar saber si había otro y quitarme del camino", ha dicho.
La noche anterior al incidente, el 11 de febrero de 2015, el hombre llamó a su expareja por teléfono hasta en 13 ocasiones, y éste ha justificado esta actuación en que tenían que colgar "frecuentemente" porque ella estaba cuidando "al abuelo". En esas conversaciones "hablamos de nuestra relación en general y no amenacé con matarle", ha aseverado.
Al día siguiente ha afirmado que acudió a casa de su expareja porque ella le pidió que le llevara en coche a un sitio, ya que si no "tenía que coger dos autobuses". Así, se presentó allí, llamó al timbre de bajo y subió hasta la puerta. "Fue ella la que me pidió que subiera porque no encontraba el bonobús", ha aseverado.
Una vez en el interior del domicilio, ha afirmado que ella le pidió que le confesara si cuando estaban juntos había mantenido una relación con otras dos chicas. "Por despecho le dije que sí. Entonces se levantó de la silla, cogió un cuchillo de cocina y me insultó", ha mantenido.
Hubo un "forcejeo", le arrebató el cuchillo y decidió irse. La mujer le siguió con el cuchillo, según ha mantenido, y le dijo que si quería, que se hiciera las pruebas de paternidad de dos de sus hijos porque a lo mejor se "llevaba una sorpresita".
Tras este comentario, ha explicado que se "ofuscó", la empujó contra la pared y comenzaron un forcejeo en el que acabaron en el suelo. "Tropezamos, caímos al suelo. Yo daba palos de ciego. Estaba tan ofuscado...", ha insistido el acusado, quien ha llegado a decir que las versiones de familiares y amigos son diferentes a la suya porque en dos años que lleva en prisión "pueden haberse puesto de acuerdo" contra él.