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Francisco, el presunto asesino de Encarnación: "Ya que no quiere estar conmigo, pues para nadie"

Encarnación Barrero es el último nombre que se ha sumado a la trágica lista de mujeres muertas a manos de sus parejas.Esta madre de cuatro hijos vivía instalada en el miedo por las continuas amenazas de muerte. Ahora su pareja sentimental ha acabado con cumplir con sus avisos. Su asesinato ha sido la crónica de una muerte anunciada

Un anuncio que hace aún más extraño que ni la Justicia ni las instituciones sociales hayan hecho nada para evitarlo. Porque Francisco nunca negó ni ocultó sus intenciones: matar a Encarnación.
Uno de sus hijos recuerda las amenazas de Francisco: "Ya que no quiere estar conmigo, pues para nadie". Y no lo será. Porque este domingo fue hasta la barriada de Palmete, en Sevilla y se emboscó tras un coche cuchillo en mano esperando a Encarnación.
La mujer que si no era suya no lo sería para nadie, apareció acompañada por una prima que fue la primera en recibir una puñalada de Francisco. De nada sirvió que los vecinos intentaran alertarla. Su determinación ya no tenía vuelta atrás y Encarnación tuvo que tenerlo claro en el momento en el que soltó al pequeño que llevaba con ella y buscó un lugar para refugiarse.
Pero ya no había ningún sitio seguro para ella. Ni la cochera en la que intentó cobijarse y en la que Francisco le dio caza como hace un depredador con su presa. Allí mismo le asestó varias puñaladas.
Uno de sus hijos lo tuvo claro desde el principio, "la agresión le afectó a varios órganos vitales" y al hospital llegó en parada cardiorrespiratoria. Los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida y solo alcanzaron a certificar su muerte.
Cumplida su promesa, Francisco huyó del lugar del crimen robando una bicicleta. Su fuga ha durado poco, con la policía pisándole los talones, acabó entregándose en una comisaría de la capital hispalense,