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La llegada del verano convierte al interior de los vehículos en un auténtico horno

Verano. Más de 35 grados en la calle. Introducimos un termómetro en el interior de un vehículo expuesto al sol y la temperatura asciende rápidamente. Alcanza 40 grados en los primeros 10 minutos y después continúa ascendiendo hasta alcanzar los 57ºC en una hora. El volante o el salpicadero están a más de 70 grados. Si los tocáramos podríamos sufrir graves quemaduras. Además, los coches oscuros absorben hasta 20 grados más y los expertos insisten, dejar las ventanillas bajadas no ayuda a reducir la temperatura, que desciende apenas dos grados. El interior se llega a convertir en un auténtico horno.