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Los vagabundos "no son personas humanas", sino "cánceres de la sociedad que hay que extirpar"

Juicio a cuatro neonazis por apalear a un mendigo en Madridcuatro.com

Uno de los cuatro presuntos 'neonazis' acusados de apalear a un indigente ha inculpado en el juicio a otro de los procesados al manifestar cómo vio a 'El Ruso' el 23 de agosto de 2009 agredir a un vagabundo que se encontraba en un parque de Moncloa con patadas y pisotones en la cabeza, mientras que el presunto agresor ha negado los hechos bajo el alegato de que es "comunista" y de que no odia a los 'sin techo'. El letrado de la defensa, Ángel Pelluz, ha argumentado que los vagabundos "no son personas humanas", añadiendo que son "cánceres de la sociedad que deberían ser extirpados". Hoy presta declaración la víctima, que sostien que le agredieron en grupo.

Mykhaylo T., alias 'El Ruso'; Javier R. B.; María Leticia G. D. e Iván L. G. se sientan en el banquillo de los acusados por un delito de lesiones. Se enfrentan a una petición fiscal de doce y diez años de prisión, así como a una indemnización conjunta de 300.000 euros a favor de la víctima. Este miércoles declarará la víctima, quien sostiene que le agredieron en grupo.
Tras el juicio, el presidente de la asociación Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, ha destacado las contradicciones en las declaraciones de los acusados. Y ha criticado que en esta causa no se haya investigado si los procesados pertenecen a grupos de extrema derecha.
"El hombre quedó en coma y pudo morir. Estamos ante unas lesiones muy graves. Están evitando quién es el responsable directo de los hechos. Quién explica que cinco personas le golpearan con saña y con la brutalidad que se ha visto. Nunca van a reconocer su animadversión y su odio hacia los indigentes", ha dicho Ibarra y ha insistido que se debe proteger este colectivo porque muchos sufren lesiones de este tipo.
Por otro lado, uno de los abogados defensores asegura en su escrito de conclusiones que "la vagancia" y "el constituirse un parásito de lo decente" lleva a la repulsión y a añorar la Ley de Vagos y maleantes de 1933 y ha reconocido que "hay nostalgia de tiempos pasados".
"Hoy empieza a resurgir en círculos políticos que tienden a prohibir la mendicidad, plaga de nuestras ciudades porque hay nostalgias de tiempos pasados", añade el escrito del letrado defensor, de 90 años, que reconoce añorar la citada ley. Esta norma fue aprobada en 1933 por consenso de todos los grupos políticos de la segunda república para el control de mendigos, rufianes sin oficio conocido y proxenetas.
En los pasillos, el letrado Ángel Pelluz se ha ratificado de las manifestaciones y ha asegurado que los vagabundos "no son personas humanas", añadiendo que son "cánceres de la sociedad que deberían ser extirpados".
En su declaración, Javier ha relatado que ese día fue a Madrid de fiesta desde Zaragoza, donde residía en un centro de menores por una condena que cumplía por una agresión. Según su versión, se encontraba con unos amigos y conocidos esa misma noche cuando escuchó a su amiga un chillido.
"Vi como 'El Ruso' estaba encima del hombre con cara de poseído y le estaba pegando. Estaba encima de su cabeza y le estaba pisando y dando patadas. El agresor estaba con la cara descolocada. Estaba llevado por la ira. Les separé. Fue algo instintivo. Tenía miedo. Solo pensé que la tierra me tragara. Luego me fui con él porque llevaba una borrachera monumental", ha narrado.
Frente a su versión, el ucraniano Mykhaylo ha negado que agrediera al hombre y ha señalado que cuando esa noche pasaron cerca del fotomatón donde se hallaba la víctima recostada otras personas se quedaron atrás, mencionando a Javier como una de ellas. También ha negado pertenecer a grupos neonazis bajo la excusa de que es comunista, ya que su abuelo murió en la Segunda Guerra Mundial.
A preguntas de la fiscal acerca de por qué llevaba el pelo rapado, ha asegurado que a veces tiene que cortárselo por una dermatitis que sufre a menudo. Y a la pregunta de "usted odia a los mendigos", éste ha replicado que no odia a nadie.
Otra de las chicas acusadas ha contado que pasó al lado del vagabundo con su pareja y escuchó cómo la víctima lanzaba insultos a diestro y siniestro. "Salíamos de un bar y vimos como insultaba a la gente. Su novio ha confirmado que solo vio como el agredido insultaba a la gente y ha señalado que pensó que estaba borracho.
ACUSACIÓN FISCAL
Según el fiscal, sobre las tres de la madrugada del 23 de agosto de 2009, los procesados empezaron a propinar patadas en la cabeza a Rafael Santamaría, un indigente que estaba pasando la noche en un fotomatón en la calle Arcipreste de Hita.
A consecuencia de la agresión, el hombre sufrió un traumatismo craneoencefálico con contusión hemorrágica intraparenquimatosa, de la que tardó en curar 541 días. Como secuela, a Rafael le ha quedado una alteración cognitivo-conductual que le limita para cualquier actividad de cierta complejidad, circunstancia en la que requiere supervisión de terceros.