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Barcelona aprueba la norma que impedirá abrir hoteles en el centro de la ciudad

La visitan 27 millones de turistas al año, esto es, dieciséis veces su población. Barcelona recibe, de media, 76.000 visitantes cada día. Por ello, el turismo es ya, –detrás del paro–, el segundo problema de los barceloneses. Constituye una enorme fuente de riqueza, pero también es causa de numerosos conflictos vecinales. A este respecto, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha levantado la bandera de la lucha contra el turismo masivo. Hoy ha aprobado, con el apoyo del PSC y Esquerra, y la abstención de la CUP, el restrictivo plan hotelero. Éste delimita una zona donde no se podrán construir nuevos hoteles ni ampliar los existentes; otra donde se podrán abrir solo si otros de las mismas dimensiones se dan de baja; y una última donde se da luz verde a nuevos hoteles aunque estableciendo un tope. En definitiva, un veto que provoca la protesta de la oposición y el sector hotelero, que tacha de radical a la alcaldesa. El plan prevé doblar los inspectores de pisos turísticos, –de los 20 actuales a 40–, para evitar que se vacíe el centro de la ciudad. Cada mes, 107 vecinos de Ciutat Vella abandonan el barrio por los problemas que ocasiona el turismo.