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La transición de cuidados de la EII desde la edad pediátrica a la adulta, clave para una adherencia al tratamiento

La transición de cuidados de la Enfermedad Intestinal Inflamatoria (EII) desde la edad pediátrica a la adulta es clave para asegurar una adherencia al tratamiento y la continuidad del seguimiento del paciente, ha afirmado el doctor de la sección de GastroenterologÍa, Hepatología y Nutrición Infantil del H.G.U. Gregorio Marañón de Madrid, César Sánchez.
"La transición facilita la continuidad asistencial que posibilite al paciente una normalización de su desarrollo social y emocional y una adquisición de las habilidades necesarias para su vida independiente", ha asegurado Sánchez.
Por su parte, la especialista de Gastroenterología en el Hospital Clínic de Barcelona, Elena Ricart, ha explicado que "es muy importante tener en cuenta el historial clínico del paciente con EII que ha debutado en la infancia, los tratamientos que ha recibido o la cirugía que ha precisado. Todos ellos son factores que influirán mucho en el pronóstico de la enfermedad".
Los expertos también han coincidido en que la transición de la consulta de Gastroenterología Pediátrica hasta el especialista de adultos debe procurar un mejor conocimiento de la enfermedad por parte del paciente y su entorno, una normalización del desarrollo del adolescente, en el que se promueva su independencia y la responsabilidad en su autocuidado, una optimización de la adherencia al tratamiento, y la provisión de un ambiente adecuado para la atención del paciente.
DIAGNÓSTICO A LOS 12 AÑOS
En los niños, la edad media de diagnóstico son los 12 años, "el 30 por ciento de los casos nuevos de EII se diagnostican antes de los 18 años: el 5 por ciento en menores de cinco años y el 20 por ciento antes de los diez años de edad, aunque el pico máximo se observa entre la tercera y cuarta décadas de la vida", ha explicado el jefe de la Sección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona, Javier Martín de Carpi.
"La falta de control de la enfermedad con la consecuente aparición de brotes condicionan la pérdida de la rutina personal y familiar. Las visitas al hospital se hacen más frecuentes y en ocasiones es precisa la hospitalización. Al absentismo escolar se asocia la pérdida de días de trabajo e incluso de vacaciones por parte de los progenitores para poder acompañar a sus hijos", ha indicado el especialista de Gastroenterología Pediátrica en el Hospital materno Infantil de Málaga, Víctor Manuel Navas.
El experto ha añadido que "es obligado establecer un plan terapéutico específico adaptado a las necesidades del paciente y su familia con el propósito de alcanzar y mantener la remisión, de restaurar la rutina en casa, favorecer el cumplimiento terapéutico, mejorar la calidad de vida y disminuir el impacto de la enfermedad a corto y a largo plazo".
Los estudios prospectivos pediátricos ponen de manifiesto una mayor incidencia de enfermedad de Crohn que colitis ulcerosa. Además, estos pacientes presentan con frecuencia comorbilidades y manifestaciones que van más allá, por lo que es necesario un abordaje multidisciplinar entre distintos especialistas, lo que exige visitas periódicas a su centro hospitalario para controles y realización de las distintas pruebas a las que deben someterse para valorar la evolución de la enfermedad.