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¿Hay que recortar las libertades a cambio de una mayor seguridad frente al yihadismo?

Tras el atentado en el aeropuerto de Bruselas, el Estado Islámico vuelve a atacar el transporte aéreo y no por casualidad: "Es lo que caracteriza a la globalización; los desplazamientos", explica Miguel Ángel Ballesteros, general director del IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos). Los aeropuertos están en el punto de mira. Por eso vemos controles militares en el de Bruselas y polémicos escáneres corporales en el de Ámsterdam. "Ser más eficaces en el control de todo lo que entra en un aeropuerto nos dará buenos resultados pero sin supeditar todo a la seguridad, porque sería ceder al chantaje de los terroristas", advierte Ballesteros. Cómo reaccionar también es parte de la batalla. Frente al retraso de Bruselas, Turquía sí ha reactivado inmediatamente el aeropuerto de Estambul. "Se trata de reponerse lo antes posible del golpe del atentado y que psicológicamente no doblegue la voluntad ni de los ciudadanos ni de los gobiernos, sabiendo que la seguridad absoluta no existe". Porque el Daesh busca con los atentados levantar la moral de sus combatientes ante las derrotas que sufren en su territorio.