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Desmantelan un taller clandestino de armas que vendía por Internet

La Guardia Civil ha desmantelado en la localidad vallisoletana de Laguna de Duero un taller clandestino de fabricación de armas que vendía a través de Internet. En la Operación Bulldog han sido Intervenidas 109 armas en una trama liderada por un hombre de 50 años, "artesano" de la fabricación y su hijo de 20 que se encargaba de venderlas por Internet.

La denominada Operación Bulldog se ha saldado con nueve detenidos en seis provincias y la incautación de 109 armas (incluidas algunas de guerra), 5.500 cartuchos, maquinaria, 2,3 kilos de pólvora para la fabricación de munición y cartuchería, así como 47.000 euros en metálico.
El taller estaba en un trastero de un edificio desde donde se distribuían a través de Internet, por lo que junto con el responsable del taller y su hijo, han sido detenidas otras siete personas que mantenían una relación comercial con ellos desde las provincias de Valencia (una), Orense (una), Granada (tres), Vizcaya (una) y Málaga (una). Ninguno de ellos, todos de nacionalidad española, cuenta con antecedentes.
Los nueve detenidos, a los que se les imputan delitos de tenencia, tráfico y fabricación ilícita de armas, se encuentran en libertad provisional, si bien se enfrentan a penas por cada arma incautada de entre uno y tres años por el delito de tenencia, y entre dos y cuatro por los de fabricación y venta.
Lo ha explicado el jefe de la Comandancia de Valladolid, Javier Peña, quien ha indicado que el arsenal fue localizado en un trastero de Laguna.
La operación se inició en Valladolid a principios de año, fruto del intercambio de datos entre los Servicios de Información de la Guardia Civil que apuntaban a la posible existencia de una persona que vendía por Internet armas de fuego fabricadas de forma artesanal desde la provincia de Valladolid.
Concretamente, se investigó un anuncio en el que se publicitaba un lote de venta de un revólver Bulldog --lo que dio nombre al operativo--, con fotografías del mismo y con expresiones como "ha sido recalibrado al calibre 22" e incluso que "alguien lo adaptó para disparar" y "el que lo reformó tenía que ser un artista".
La investigación se centró en el 'nick' utilizado en Internet por la persona que realizaba la publicidad de este lote, así como otros de lotes ya vendidos por la misma persona. Así se comprobó que había vendido en un mes seis armas que se correspondían con dos revólveres Bulldog, un pequeñísimo revólver, una pistola FN 1.900 Mataduques, un bolígrafo pistola y una pistola Derringuer.
Las armas se habían vendido a cinco compradores distintos de Málaga, Granada, Valencia, Albacete, Ourense y Vizcaya.
Además, a través de foros en Internet se ofertaba también munición de diverso calibre y se informaba de las próximas armas que iba fabricando o modificando y que pondría a la venta.
Las investigaciones comprobaron que el principal suministrador y nexo de unión de toda la trama, detenido en Valladolid, no tiene permiso de armas y carece de antecedentes penales, si bien en enero de 2013 había denunciado la sustracción en su domicilio de ocho armas inutilizadas. Se trata de un varón de unos 50 años que obtenía un complemento a sus ingresos con esta actividad, en la que contaba con el apoyo de su hijo, un joven que ronda los 20 años, el cual se encargaba de la comercialización online de las armas.
Pistolas, revólveres y subfusiles
Los agentes realizaron registros simultáneos en las provincias de los implicados. En total, se han intervenido 90 armas cortas, entre revólveres y pistolas, 18 armas largas (entre ellas una escopeta de cañones recortados), cuatro armas de guerra (dos subfusiles UZI, pistola ametralladora y fusil Cetme), cuatro armas de fuego prohibidas (tres bolígrafos pistola y un mechero pistola), siete armas de avancarga y un silenciador arma corta.
También se han intervenido 2,3 kilos de pólvora destinada a la recarga de munición metálica, maquinaria y herramientas para la rehabilitación y transformación de armas de fuego y para la recarga de cartuchería; multitud de piezas fundamentales (correderas, cañones, cajones de mecanismos, culatas y armazones) y repuestos para armas de fuego;más de 5.500 cartuchos metálicos de diferentes calibres y más de 47.200 euros en metálico.
El resultado de la operación se ha presentado este miércoles en la sede de la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid, donde ha comparecido el delegado del Gobierno en Castilla y León, Ramiro Ruiz Medrano, quien ha felicitado al Instituto Armado por su trabajo.
NO CONSTA QUE LAS ARMAS SE HAYAN USADO PARA COMETER DELITOS
Por su parte, el comandante Peña ha resaltado que se trata de un "auténtico artesano" de la fabricación de armas, mientras que los clientes solían ser coleccionistas, aficionados a las armas o cazadores, sin que se haya acreditado el empleo de estos objetos en la comisión de otros delitos.
Peña ha reconocido el "inmenso trabajo" que aún espera a los agentes para identificar todas las armas que haya podido comercializar esta persona, la cual lo hacía por unos precios que oscilaban entre los 200 y los 900 euros.
La Benemérita decidió "explotar" la operación en el momento que constató la transacción de un bolígrafo pistola a un cliente de Vizcaya.
La hipótesis con la que trabaja el cuerpo es que se trataba de un vendedor de armas inutilizadas para coleccionistas --algo perfectamente legal-- que "evolucionó" hacia la puesta en servicio de las mismas o fabricación de otras nuevas para obtener un mayor rédito económico.
Esta operación ha sido llevada a cabo por las unidades del Servicio de Información de las Comandancias de Valladolid, Málaga, Granada, Vizcaya, Ourense, Valencia y Albacete, coordinados a su vez por la Jefatura de Información.