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La siesta es sagrada

En el municipio valenciano de Ador se toman la hora de la siesta muy en serio. El Ayuntamiento emite desde hace años un bando en época estival en el que pide a los vecinos mantener silencio entre las dos y las cinco de la tarde. El texto hace mención expresa, por ejemplo, a que los niños deberían permanecer dentro de las casas y evitar hacer ruido. La medida es muy popular entre los vecinos de esta localidad de apenas 1.400 habitantes y, según cuentan, su origen se encuentra en la tradición agrícola de la localidad. En verano, los trabajadores del campo madrugaban mucho para evitar laborar en las horas centrales del día, lo que hacía casi imprescindible una cabezada después de la comida.