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La gracia gaditana sirve hasta para robar

Madrugador, un hombre espera su turno para ser atendido en el banco. Eso sí, lleva un cuchillo. Amenaza al empleado al que le dice que "o por las buenas o por las malas" necesita 500 euros. Tras varios segundos de aparente conversación calmada, el atracador, conocido en el pueblo de Puerto Serrano –Cádiz- como el sereno, intenta convencer al empleado de su propósito de llevarse el dinero para saldar una deuda por drogas. Es en ese momento cuando algo cambia: el empleado sube su tono de voz mientras se levanta y se aleja del mostrador alertando a compañeros y clientes del robo. Lo que viene después es tan surrealista como veraz. Sabedor ya de que el dinero está en el primer cajón de la mesita, lo abre y en billetes de 50 cuenta hasta 500 mientras otro de los empleados activa la alarma. Ni con un billete más, ni con uno menos se va por donde ha entrado. De cerca le seguía ya la Guardia Civil que sólo horas después le detenía tras refugiarse en una de las casas del conocido como clan de los "Cachimbas". El atracador, ya en prisión, tenía en vigor otra orden de ingreso por delitos anteriores.