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"Cada pulgada de Auschwitz tiene la sangre de alguien en ella"

Unos 300 supervivientes han participado en los actos con motivo de la conmemoración del 70 aniversario de la liberación del campo alemán nazi de Auschwitz, en Polonia. Las personas que lograron sobrevivir al infierno del peor campo de exterminio de la historia creen que es fundamental que no se olvide lo que allí ocurrió para que las generaciones futuras sepan "que el holocausto ocurrió" frente a "muchos que aún lo niegan". El regreso es duro, "cada pulgada tiene la sangre de alguien en ella", dice una de la superviiventes.

Angela Orosz, vuelve por primera vez a Auschwitz desde que nació en este campo de exterminio hace 71 años. "Cada pulgada tiene la sangre de alguien en ella", explica esta superviviente a Europa Press.
Los padres de Orosz, judíos húngaros, fueron capturados y transportados a Auschwitz en mayo de 1944. La madre de Angela, Vera Bein, tenía 25 años y estaba embarazada de dos meses. Al llegar al campo de exterminio, Bein no fue enviada a las cámaras de gas pero se convirtió en conejillo de indias para los experimentos de esterilización.
Sin embargo, la paciente sobrevivió y el 21 de diciembre de ese año, dio a luz oculta en un barracón. La niña nació con un kilo de peso pero con la leche de su madre logró sobrevivir, hasta que el Ejército ruso liberó el campo el 27 de enero de 1945.
Orosz considera que los actos de conmemoración muestran al mundo que "nunca" se puede olvidar lo que ocurrió y ve muy importante que los supervivientes ofrezcan su testimonio, que se proyecten documentales y haya museos como el de Auschwitz para que las generaciones sepan "que el Holocausto ocurrió" frente a "muchos que aún lo niegan".
Sobre el antisemitismo en el mundo, Orosz apunta que lo que más pena le da es "que nada ha cambiado" porque hay "cada vez más antisemitismo" y "el mundo se queda callado".
"LAS NOCHES ERAN TERRIBLES"
Por otro lado, para el superviviente de Hungría Imre Varsányi, vivir este 70 aniversario es "muy duro" por la cantidad de recuerdos que le vienen a la memoria. En cualquier caso, considera "definitivamente importante" hacer memoria y hablar sobre el Holocausto "no solo en este tipo de conmemoraciones".
Varsányi tenía 14 años cuando en 1944 llegó a Birkenau y le separaron de sus padres. Unos días después supo que toda su familia había sido asesinada en las cámaras de gas. Cada día, a las 6,00 horas se levantaba, compartía un pedazo de pan con otras cuatro personas, comía una especie de sopa y cenaba lo mismo. Las noches, según asegura, eran "terribles": sin aire, tumbados unos junto a otros, sin espacio para moverse, con la misma ropa día y noche.
A pesar de que se encontraba muy débil, todos los días se colocaba en la fila de personas trasladadas a otro lugar para trabajar --todos sabían que había más posibilidades de sobrevivir en campos de trabajo-- pero siempre le rechazaban. Finalmente, después de tres semanas, se lo llevaron al campo de Muhldorf y en abril de 1945 el campo fue liberado.
EL BOXEO LE SALVÓ
El periodista israelí Noah Klieger, nacido en Estrasburgo (Francia) hace 88 años también asiste a los actos de conmemoración del 70 aniversario porque él fue uno de los supervivientes de Auschwitz.
Noah llegó al campo de exterminio cuando tenía 16 años y se salvó gracias al boxeo. Noah cooperaba con la resistencia francesa cuando fue capturado y enviado a Auschwitz. Unos días después de su llegada, el comandante del campo preguntó entre los prisioneros si había alguno que supiera boxear --pues el director de Auschwitz III organizaba combates para su propio entretenimiento-- y a pesar de que Noah solo había participado en su vida en peleas callejeras, levantó la mano.
Ahora, 70 años después, piensa que hay que recordar "una y otra vez" lo que ocurrió allí. Por ello, está contento de que se aprueben leyes que incluyan el estudio del Holocausto en el currículo, como contempla la LOMCE. "Debería hacerse en todo el mundo", apunta. Por otra parte, se muestra preocupado por el "creciente" antisemitismo y se pregunta "por qué existe" y si "son diferentes judíos de cristianos o musulmanes". "Por supuesto que no", responde.
"NUNCA MÁS"
Por su parte, János Forgács asegura que este 70 aniversario es "muy especial" para él porque le recuerda "profundamente" lo que le ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. Además, cree que los actos de conmemoración son "verdaderamente importantes" para "aprender" de aquello.
Forgács nació hace 87 años y le capturaron a los 16 junto a toda su familia, entre ellos, sus cuatro hermanos, que al igual que sus padres fueron asesinados nada más llegar a Birkenau, en las cámaras de gas. Él fue el único que sobrevivió y estuvo en tres campos diferentes, cuatro meses en Birkenau, otros tantos en Auschwitz y más tarde en Dachau.
Cada día tenía que soportar las "realmente malas condiciones" en que vivían y además, fue sometido a cinco selecciones en Birkenau realizadas por el doctor Josef Mengele, conocido como 'el ángel de la muerte' por sus experimentos con humanos. Forgács sobrevivió a estas y "otras atrocidades" y finalmente fue rescatado por el Ejército de EE.UU. el 1 de Mayo de 1945 en Alemania.
Este superviviente piensa que el Holocausto debería estar incluido en el currículo de todas las escuelas europeas para que los alumnos "conozcan los crímenes que se cometieron contra los judíos". "Es muy importante prevenir", precisa, al tiempo que exclama: "¡Nunca más!".
UN CARPINTERO EN LAS FÁBRICAS DE SCHINDLER
También está presente Edgar Wildfeuer. En enero de 1942, en un solo día, los nazis asesinaron a sus padres. Edgar logró esconderse pero al poco tiempo le enviaron al campo de trabajo de Rabka y más tarde se infiltró en el campo de trabajo en el suburbio de Cracovia, en Plaszow, famoso por la película 'La Lista de Schindler'.
Edgar fue registrado como carpintero y justo los primeros días de 1944 llegó un pedido de Auschwitz solicitando carpinteros y fue elegido. Después de quitarles todo lo que llevaban, entregarles los uniformes rayados y tatuar en sus brazos los números que "reemplazaron" sus identidades, el suyo, el 174.189, sigue "imborrable" en su brazo, les llevaron a trabajar y eso le permitió sobrevivir a ese "infierno".
En enero de 1945 al acercarse los rusos a Auschwitz, los alemanes dispusieron su evacuación. "Era una horrible marcha de muerte de miles de prisioneros en pleno invierno con nieve y temperaturas bajo cero, por cuatro días y cuatro noches", recuerda. Finalmente, les metieron en vagones para el transporte del carbón, amontonados de cien en cien y la mayor parte "se congeló" en aquel viaje al campo de Mauthausen, Austria.
De Mauthausen le mandaron al campo de Melk y de allí hasta otro campo en plenos Alpes. "Nos moríamos literalmente del hambre ya que nos daban 125 gramos de pan por día", cuenta. El 6 de mayo de 1945, día de su cumpleaños, les liberaron los americanos. Ese día, según afirma, "nació dos veces".
"NOS DEJABAN MORIR DE HAMBRE"
Moshe Haelion tenía 18 años cuando le capturaron para llevarle a Auschwitz. El primer día los nazis mataron a toda su familia excepto a su tío y a él. La "atrocidad" más común, según explica, era golpear sin razón, dejar morir a la gente de hambre y exterminar a los prisioneros que no tenían suficiente fuerza.
Para Haelion, las conmemoraciones en general, no solo la del Holocausto, es "la mejor forma" de recordar lo que ocurrió en la historia. Concretamente, cree que hacer memoria del Holocausto es mostrar "a otras naciones civilizadas de lo que son capaces los seres humanos y prevenir". Sin embargo, apunta que lo que está ocurriendo estos días le hace ser "pesimista". Sobre la inclusión del estudio del Holocausto en el currículum, dice que debería seguirse el ejemplo de España.
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