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El protocolo antisuicidios, investigado tras el suicidio del concejal de Serra

Cuando un preso entra en la cárcel hay que evaluar su estado psicológico y si presenta factores de riesgo de suicidio: En caso de depresión o de haber intentado matarse antes, según el tipo de delito cometido o del impacto mediático del caso se activa el protocolo antisuicidio. Las medidas habituales se centran en una vigilancia constante. El interno es trasladado al módulo de enfermería. Hay prisiones que incorporan además celdas especiales de seguridad. Tiene revisiones continuas con médicos y psicólogos y la compañía de un preso de confianza las 24 horas del día. Además, se confisca todo lo que el interno pueda utilizar para autolesionarse, como cuchillas, cinturones o cordones. En los casos más extremos, podría medicarse al preso, inmovilizarlo o trasladarlo al hospital. Siempre se facilita el contacto del interno con la familia y se trata de potenciar su reinserción, que es el objetivo de la condena. La retirada del protocolo antisuicidio es progresiva y con revisiones periódicas.