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El presidente de COFM defiende el papel del farmacéutico como agente de salud "más allá del tratamiento"

El presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), Luis González Díez, defiende el papel del farmacéutico como agente de salud "más allá del tratamiento farmacológico".
Así lo hizo este martes una conferencia en la Real Academia Nacional de Farmacia (RANF) donde defendió el papel del farmacéutico como agente de salud y su compromiso para mantener y mejorar la salud de los ciudadanos, ha informado el Colegio en un comunicado.
Si bien la terapia con medicamentos es "la forma más utilizada de tratamiento en cualquier entorno de la práctica de la salud" y el farmacéutico "es el especialista del medicamento", González Díez considera que su papel como agente de salud se extiende "más allá del tratamiento farmacológico".
A su juicio, "es importante que el farmacéutico conozca su papel y lo ejerza potenciando la responsabilidad de sus pacientes en el cuidado de su salud".
Según indicó el martes, el farmacéutico de oficina de farmacia se encuentra en "una situación óptima para realizar las actividades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad que recoge el artículo 1 de la Ley 12/1997, de 25 de abril, de regulación de servicios de las oficinas de farmacia, ya que dispone de la posibilidad de una comunicación y acceso a la población más cercano que otros profesionales sanitarios".
Desde la farmacia "se puede informar y educar a los usuarios con el fin de disminuir los factores de riesgo y modificar sus comportamientos en sentido favorable a la salud".
Es decir, "informar de los estilos de vida y de las conductas que es preciso abandonar o adoptar; motivar para que se abandonen o adopten ciertos hábitos; ayudar a conseguirlo cuando ya se ha tomado la decisión de practicarlos o a mantener los nuevos estilos de vida adoptados", precisó el presidente del Colegio, que apuntó que esta atención "requiere un desarrollo de conocimientos, actitudes y habilidades que no pueden improvisarse, sino que, por el contrario, deben ser cuidadosamente programados para que realmente cumplan su objetivo".
A su juicio, desde una oficina de farmacia se puede fomentar la "prevención como una actividad esencialmente sanitaria, que incluye intervenciones como los cribados, las vacunas y el consejo sobre factores de riesgo y está enfocada a evitar la enfermedad".
La promoción de la salud sería otra actividad que responde a un concepto de salud positiva que requiere, además del sector sanitario, de la implicación de otros sectores, defendió.
Entre otras actuaciones, a su juicio, el farmacéutico está en condiciones de promover el uso racional de los medicamentos, combatir el tabaquismo, la hipertensión o el sobrepeso, realizar cribados para conseguir diagnosticar precozmente la infección por VIH o el cáncer de cólon, aconsejar sobre fotoprotección, higiene bucodental, dar información y recomendaciones en vacunación o colaborar en programas de alto impacto social como el de reducción de daños para personas con drogodependencia.
Lograr la implicación activa del ciudadano en su propio cuidado resulta clave a la hora de reducir el número de readmisiones hospitalarias, mejorar la adherencia a los tratamientos o fomentar el seguimiento de dietas alimenticias y, en general, en cumplir las indicaciones recibidas, señaló.
Luis González Díez resaltó también el papel de los colegios profesionales en este proceso a la hora de garantizar una formación continuada y establecer convenios de colaboración con la Administración, entidades sanitarias o asociaciones de pacientes, como herramientas esenciales de las que disponen las corporaciones para desarrollar e impulsar esta misión del farmacéutico.
En su opinión, el convenio de colaboración firmado con la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid en marzo de 2016 es "un ejemplo de la actuación colegial al fijar las condiciones para la participación de las oficinas de farmacia de forma coordinada con las estructuras asistenciales sanitarias en los ámbitos de promoción y protección de la salud".
El presidente del COFM también admitió que la sociedad demanda una mayor proactividad en la labor asistencial del farmacéutico, en la provisión de servicios y una mejor comunicación de sus actividades, como así revela el estudio REFCOM de 2014.