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Una policía asiste un parto en el aeropuerto como toda una experimentada matrona

Lo cuenta como una matrona experimentada, pero Sonia es policía: “Lo cogí de los pies, lo puse boca abajo, frotándole corriendo la espalda, toquecitos en el culo… Y bueno, hasta que consiguió llorar”.

Relata así el momento en el que tuvo que ponerse manos a la obra cuando una mujer comenzó a dar a luz en el aeropuerto de Madrid-Barajas justo cuando cruzaba el control de pasaportes.

El problema vino porque en ese momento el servicio médico tenía otra emergencia en otra terminal. Por ello, Pablo, el compañero de Sonia, un poco atemorizado, reclamó los servicios de la agente.

En ese momento, sin pensárselo, ella salió corriendo. “Llegué allí y la señora estaba ya muy dolorida, gritando”.

Un cuarto apartado del bullicio de los pasajeros, y el suelo, sirvieron. “Pasó en un minuto de estar sellando pasaportes a ejercer como matrona. No teníamos ningún medio excepto un suelo, unas mantas y un par de guantes”, cuenta él.

“Ya estaba la cabecita casi asomando, el padre muy nervioso… Aprovechando las contracciones de la madre yo intentaba hacerle un poco presión en el abdomen para que saliese poco a poco el bebé. Estaba muy amoratado, no respondía a estímulos y corriendo le cogí, le quité la vuelta del cordón, empecé a estimularlo, conseguimos que llorara y entonces le pusimos a la madre encima para que hiciera piel con piel. Una vez terminó todo me miró, sonrió, nos miramos, y ya paso todo”, explica Sonia, matrona y heroína improvisada.