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Manual del perfecto bañista

Manual para ser un bañista ejemplarGtres

Cuando llega junio, las temperaturas empiezan a subir, el calor se hace insoportable y las carreteras se colapsan de coches en dirección a las mejores playas del país. Innegablemente, aunque todavía no sea oficial, se puede decir que el verano está a la vuelta de la esquina. Las costas se cubren de sombrillas y los bañistas se dan su primera loción de crema antes de disfrutar del primer baño del año. Y velando para que la felicidad veraniega sea total, miles de socorristas.

En lo que llevamos de año, un total de 140 personas han perdido la vida ahogadas, según el Informe Nacional de Ahogamientos. Entre 2015 y 2016, murieron 452. Unas cifras que ponen los pelos de punta y que son obviadas por la mayoría de los turistas. “¿Tantas muertes? La verdad que no tenía ni idea”, se sorprende Carlos Ramírez antes de entrar a bucear en la playa de Aguadulce, en Almería. Diez metros más allá, sentados en unas sillas en la orilla, se encuentra una pareja que aclara que “hay mucha inconsciencia. Los jóvenes y, sobre todo, los que no son de la zona no respetan el mar. Se bañan cuando la corriente es peligrosa, saltan desde las rocas o se van nadando más allá de las boyas”.
En este sentido, desde Cruz Roja son tajantes: “Los bañistas deben seguir las indicaciones y recomendaciones de los propios socorristas en todo momento, así como cumplir las normas fijadas en los carteles de la costa”. Desde la organización se trabaja para mejorar la seguridad de los turistas en la playa, aunque no pueden controlar que todas las personas “sean prudentes y no reten a la seguridad”.

Uno de los peligros principales, según Cruz Roja, es cuando “una persona se ‘apoya’ en un objeto hinchable y se aleja de la orilla. Estos objetos pueden perder aire o directamente romper su estructura, lo que le haría perder la flotabilidad”. En ese momento, si se está lejos de la orilla, no se controla la técnica de nadar y las condiciones del mar no son muy buenas, “puede tener serias dificultades para retornar”.

Cómo evitar que una corriente le arrastre hasta el fondo

Una de las situaciones más agobiantes en el agua, y que ha causado muchas muertes, llega cuando la corriente arrastra a una persona hacia el fondo. Es un momento tenso porque el afectado intenta nadar con toda su energía hacia la orilla, en contra de la marea, sin darse cuenta de que está gastando sus fuerzas para, desgraciadamente, acabar ahogado.

Sin embargo, Cruz Roja explica qué hacer en este caso: “Si la corriente nos arrastra y nos impide llegar a la orilla de la playa, no pierda la calma ni intente seguir nadando en contra de la marea. Al contrario, intente alejarse de esa zona, sin perder de vista la línea de playa, ni los cambios en la corriente. Al notar que la fuerza del agua se va debilitando, debe comenzar a nadar en paralelo a la línea de costa, para garantizar que salimos del flujo principal de la corriente. En cuanto sentimos que hemos salido de ésta, debemos comenzar a nadar hacia la orilla”.

¿Qué pasa si una persona es testigo de un accidente?

“Lo primero que debe hacer un usuario es garantizar su seguridad”, detalla Cruz Roja. Una vez a salvo, comienza la fase más importante, en la que cada segundo es oro. Se debe avisar inmediatamente a los equipos de Vigilancia, Salvamento y Rescate desplegados a lo largo de la costa. No entrar en pánico, pues las indicaciones que se ofrezcan serán imprescindibles para ubicar a la persona en peligro y recortar todo el tiempo posible en el desplazamiento con el material de rescate hasta la zona.

Hasta la llegada de los especialistas, la persona deberá “aguardar en el lugar más seguro sin sobreexponerse, debido a que la situación requiere apoyo”, matiza el equipo de rescate.

Normas básicas de la playa

La costa es un lugar perfecto para desconectar y relajarse, siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos. Los riesgos más habituales se repiten a medida que pasan los años, por ello la entidad de salvamento vuelve a recalcar que “los usuarios deben evitar actitudes de riesgo como el acceso por zonas inadecuadas, no respetar las indicaciones de los Socorristas Acuáticos, no respetar los códigos de colores de las banderas, no hacer caso a las indicaciones de los carteles, y otras tantas”.

Las playas españolas se han convertido en uno de los reclamos turísticos por excelencia en todo el mundo. Ahora va a dar comienzo otro verano, tres largos meses de tensión en los que Cruz Roja y los Ayuntamientos de cada localidad tienen “todo preparado” para que los visitantes disfruten de unas “playas seguras”.