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Pierde más de 30 kilos, pero ella lo tiene claro: "Era más feliz cuando estaba gorda"

Pierde más de 30 kilos, pero ella lo tiene claro: "Era más feliz cuando estaba gorda"Informativos Telecinco

Esta mujer ha pasado de los 90 a los 55 kilos, pero reconoce que no es tan feliz como lo era antes. Vive con estrés y presión durante todo el día debido a su peso. Su ánimo depende de lo que indique la báscula por la mañana.

La historia de Louise Andrews, esta mujer de 40 años, es bastante compleja y delicada. A primera vista, estaríamos ante un caso de éxito y de superación, una mujer que pasa de los 90 a los 55 kilos. Pero no, no es nada bueno en la vida de esta británica, tal y como publica Mirror.
Louise reconoce que vive con una tremenda presión su día a día. Aunque haya perdido más de 30 kilos, afirma que antes de todo esto era más feliz. Vive angustiada por su peso desde que posa su pie en el suelo tras salir de la cama. Cada mañana es una lucha con las agujas de la báscula.
“Lo que marque la báscula determinará mi estado de ánimo durante todo el día, si peso un kilo más, no querré ir a trabajar y perderé la paciencia con mis hijos”, afirma la mujer.
No debería tener poca confianza en sí misma una persona que ha bajado más de ocho tallas, pero Louise mantiene una inseguridad y una sensación de culpabilidad constante.
“Mi marido Leigh me ama dándole igual lo que pese, por lo que es aún más ridículo mi enfado diario”
“Aunque me duela admitirlo, yo era mucho más feliz cuando estaba más gorda”. “Era más divertida para mi familia y amigos”, afirma Louise.
Esta mujer nunca imaginaría que tendría tantos problemas a la hora de adelgazar, y más cuando todo el mundo le dice que tiene un físico envidiable. Reconoce que nunca va llegar ese día en el que piense “Louise, te ves muy bien”.
“Cuando voy a un cumpleaños con mis hijos y tomo pastel, a la semana siguiente me paso todo el día en el gimnasio”. Su marido Leigh ya habló con ella sobre el tema, incluso llegó a decirle que parecía que “el gimnasio era más importante que la familia”.
“Tarde o temprano, estos hábitos obsesivos puede que cuesten mi matrimonio”.
La señora Andrews admite que se sentía mal cuando no podía comprar ropa que le gustaba, pero ahora sufre el estrés y la ansiedad por mantener su peso a diario.