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Las personas que viven a mayor altitud tienen menos riesgo de diabetes y enfermedades del corazón

Un estudio de la Universidad de Navarra ha determinado que la incidencia del síndrome metabólico, clave en la diabetes o las enfermedades del corazón, puede estar vinculada a la altura de dónde uno vive, de modo que a mayor altitud menos riesgo de desarrollar ambas dolencias.
Así se desprende de los resultados de un estudio publicado en la revista 'Frontiers in Physiology' para analizar el impacto de este problema, que engloba determinados factores como la presión arterial, la glucosa, el colesterol o la grasa abdominal.
"Encontramos que aquellas personas que viven entre 457 a 2.297 metros de altura tenían un menor riesgo de desarrollar síndrome metabólico que los que viven a nivel del mar (0 a 121 metros)", ha reconocido Amaya López-Pascual, que realizó esta investigación como parte de su tesis doctoral en el Departamento de Nutrición, Ciencia de los Alimentos y Fisiología y el Centro de Investigación Nutricional de la Universidad de Navarra.
El síndrome metabólico es cada vez más común y aumenta cada año en todo el mundo, hasta el punto de que en Estados Unidos afecta hasta al 34 por ciento de la población, de ahí que en su investigación quisieran saber qué factores contribuyen a su desarrollo.
Aunque el aumento del síndrome metabólico se ha asociado a factores como el tabaquismo, la obesidad o el sedentarismo, se sabe poco sobre el efecto que pueden tener otros factores ambientales a pesar de que alguna investigación previa ya había asociado el vivir a cotas más altas, cuando el organismo debe hacer un mayor esfuerzo por obtener el oxígeno que necesita, con menos problemas relacionados con el síndrome metabólico.
"Vivir o entrenar a una mayor altitud o bajo un ambiente hipóxico simulado parece ayudar a la función cardiaca y pulmonar y sirve para perder peso y mejorar la sensibilidad a la insulina", ha añadido el profesor Pedro González-Muniesa, autor de este estudio y miembro del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (Idisna).
Los investigadores utilizaron datos de un proyecto español en el que los participantes estuvieron de forma voluntaria enviando información sobre su salud desde 1999, al menos dos veces al año. La información de miles de participantes inicialmente sanos fueron utilizados para investigar el desarrollo del síndrome metabólico en relación con la altitud de donde vivieron.
RELACIÓN MÁS ALLÁ DE LOS ANTECEDENTES FAMILIARES
Y los resultados fueron bastante claros, de modo que cuanto mayor era la altitud menos probabilidades tenían de desarrollar síndrome metabólico. Y curiosamente, utilizando la información sobre los antecedentes familiares también sirvió para constatar que esa relación era "independiente de los antecedentes genéticos de cada individuo", según González-Muniesa.
Aunque los hallazgos del estudio parecen sencillos, hay muchos factores a considerar y las limitaciones del estudio han sido destacadas por los autores, como por ejemplo que los datos fueran remitidos por los propios participantes.
"Asumimos que los participantes seguían viviendo a la misma altitud y actualmente no conocemos la influencia que la humedad, la temperatura, el clima y la contaminación pueden tener a varios niveles de altitud, pero sabemos que los participantes fueron reclutados de diferentes lugares y altitudes, por lo que los efectos de estar en una ciudad o el campo se extendieron a todos los participantes", según López-Pascual.