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La Guardia Civil nos enseña el programa para "cazar" pedófilos en internet

La Guardia Civil no quiere que lo llamemos pornografía infantil porque así "porno infantil" es como lo llaman los pedófilos que inundan la red y pregonan que no hacen nada malo mirando. Detrás de cada imagen hay una víctima, una violación, un abuso de un pequeño. Y un pederasta. Es decir,  una agresor sexual. Por eso hay que definirlas por su nombre. Son imágenes de agresiones a niños y niñas. Son  imposibles de ver, pero las consume gente como un funcionario de la diputación de Barcelona que almacenaba 50.000 archivos y que dijo a los agentes que lo detuvieron "soy un enfermo y no puedo dejar de descargarlas en mi ordenador". También  un ingeniero de Logroño que descargaba imágenes 24 horas al día y las clasificaba en 57 discos duros conectados a su ordenador. Fueron  cazados  junto a otros 100 pervertidos en la operación "Pilumnus" de la Guardia Civil, la semana pasada. Hemos querido saber cómo los encontraron en sus ordenadores.

Utilizan este programa informático de rastreo al que llaman Quijote, implementado por la Universidad de Alcalá. Con el programa detectan firmas digitales y así encuentra en la red oculta esos  videos que la Guardia Civil ya conoce perfectamente.  En el ordenador un indicador de potencia en el que vemos bandas rojas y azules revela quién acaba de descargar el video, qué video, y qué IP. Así pueden llegar a la localidad donde se está produciendo la descarga, y hasta el ordenador del delincuente.

Una vez localizado lo detienen y  visionan miles de imágenes sabiendo que muchas pueden ser nuevas y no estar fichadas todavía. Incluso recién grabadas y producidas por el detenido como ocurrió en el caso de Baleares que pudieron identificar a 8 víctimas españolas. La mayoría de videos sin embargo están hechos en el extranjero, así que tras identificar el país, por el habla, los rasgos del agresor o de la víctima, se ponen en contacto con las policías de todo el mundo.  Antes bucean en el archivo de Interpol.  La celeridad pueden salvar víctimas, y en ese listado de imágenes de víctimas de Interpol, otro programa rastreador busca similitudes faciales. Si no las hay, incluyen el nuevo rostro en la base de datos. Si las hay, se comprueba que el niño o la niña no ha sido capturado de nuevo por sus explotadores. El archivo ya tiene 10.000, niños y niñas  liberados.