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Más del 80% de los pacientes de epilepsia sometidos a cirugía robótica ha experimentado mejoría, según expertos

Unas 50 millones de personas sufren epilepsia en todo el mundo, unas 400.000 en España y, de estas, más del 80 por ciento de las que se ha sometido a cirugía robótica stereotáctica -y que padece esta patología de tipo lóbulo temporal- ha experimentado una importante mejoría, según los especialistas del Instituto de Epilepsia Russi y de Oliver&Ayats Institute, del Centro Médico Teknon (Barcelona).
Esto se ha producido gracias a 'Neuromate Renishaw', el sistema robótico stereotáctico que han utilizado los centros citados anteriormente, y que se desarrolla mediante un sistema de coordenadas tridimensional para localizar estructuras mínimas y así abrir nuevas posibilidades de tratamiento con mayor precisión.
En España, unos 100.000 pacientes padecen epilepsia refractaria o fármaco resistente, por lo que tienen que acudir a alternativas terapéuticas, como la cirugía; en el caso de no poder intervenirles, se optan por otros sistemas paliativos, como la dieta cetogénica (régimen bajo en hidratos de carbono y proteínas y elevado en grasas), la implantación de un estimulador vagal o el tratamiento hormonal.
"La cirugía de la epilepsia puede estar indicada cuando la epilepsia es focal. En algunos casos la concentración de neuronas epilépticas se sitúa en un volumen reducido de pocos milímetros cúbicos de substancia gris epiléptica que puede ser único o diverso", ha subrayado el director del Instituto de Epilepsia Russi, Antonio Russi.
Esta intervención comienza con la planificación detallada de los puntos del cerebro en los que se quiere registrar su actividad mediante electrodos, basado en el estudio previo realizado. Después, se diseñan las trayectorias de los electrodos que se implantarán (cada uno tiene entre 8-12 contactos), y virtualmente en el ordenador se introducen en el cerebro del paciente, realizando pequeños ajustes finos para evitar las venas y arterias del cerebro, con el fin de evitar hemorragia, según ha explicado el neurocirujano Emilio Ayats.
Los días posteriores a la implantación de los electrodos se utilizan para registrar las crisis habituales del paciente con un sistema de 256 canales de estéreo electroencefalograma (SEEG) y delimitar con precisión las zonas cerebrales a resecar y comprobar por estimulación que se pueden extirpar sin afectar funciones cerebrales.
"La epilepsia se controla adecuadamente con medicación en el 80 por ciento de los pacientes, pero el 20 por ciento restante sufre no solamente las consecuencias de persistir las crisis con el consiguiente peligro de lesionarse y merma de su salud, sino que el proceso ocasiona, principalmente en niños, un deterioro funcional cerebral de mayor o menor cuantía por las crisis repetidas", ha concluido el doctor Russi.