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Los otorrinolaringólogos reclaman medidas de seguridad para que los jóvenes no se expongan a niveles de ruido excesivos

La pérdida de audición inducida por el ruido es un problema de salud mundial, tanto que la mitad de las personas de entre 12 y 35 años escuchan dispositivos electrónicos a niveles inseguros y, por ello, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ha reclamado que deberían plantearse medidas de seguridad para que los jóvenes no se expongan a niveles de ruido excesivos.
Este hecho está provocando que la edad de aparición de la pérdida auditiva asociada a la edad pueda adelantarse 20 años, manifestándose los trastornos típicos de personas de 60 años ya a los 40, y las principales causas que lo provocan están relacionadas con el hábito de escuchar música con auriculares, junto con la asistencia a conciertos y locales de ocio con música alta, según la SEORL.
Por ello, desde la sociedad han demandado mayores medidas de protección frente al ruido para este grupo de población, debido a los peligros de pérdida auditiva y para la salud, entre las que se encuentra el cumplimento de la normativa de la Unión Europea para los reproductores de música de uso personal, que deberían tener un límite estándar de salida automático del sonido, con el encendido, de 85dB y la posibilidad de aumentarlo sólo hasta un máximo de 100dB, e incorporar medidas de aviso, cada 20 horas de uso si se opta por este incremento.
"Lo recomendable es escuchar los reproductores de música con un límite de volumen no superior al estándar automático de salida que incluye el dispositivo al encenderse, es decir, 85 dB, y para que la normativa de seguridad se cumpla, el aparato deberá incorporar unas medidas de aviso si el usuario incrementa el volumen cada 20 horas de escucha, y nunca deben ser superiores a los 100 dB", ha explicado la presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL, María José Lavilla.
Además, la especialista ha subrayado que, en el caso de utilizar estos últimos, "lo ideal sería aplicar la regla del 60-60, es decir, no utilizarlos más de 60 minutos al día y no superar el 60 por ciento del volumen que permiten los mismos".
Desde la Comisión de Audiología de la SEORL han recomendado ante todo prevenir, pues "una vez producido el daño, este es irreversible, y los oídos son para toda la vida" y, por ello, aconsejan también la 'Dieta contra el ruido", basada en dosificar los ruidos y limitarlos al máximo, alejarse de las fuentes de ruido (por ejemplo, altavoces) o amortiguar el ruido con el uso de tapones, entre otros.
OTROS GRUPOS VULNERABLES
No solo los jóvenes pueden sufrir pérdida auditiva temprana, pues un estudio publicado en 'International Journal of Audiology' ha evidenciado que escuchar con auriculares puede tener consecuencias negativas para la audición de los niños, al observar que los umbrales auditivos en el oído derecho eran más pobres en aquellos que los utilizaban.
Además, la exposición a la música amplificada en estudiantes de secundaria se asocia con una función reducida en las células ciliadas del oído, según otra investigación publicada en 'International Journal of Pediatric Otorhinolaryngology'.
Junto con estos se encuentran aquellas personas que tienen antecedentes de sordera de cualquier tipo, las que ya han tenido problemas de oído, las expuestas al ruido, las que han sufrido algún antecedente traumático o las que tienen que tomar medicamentos ototóxicos.
"Se debe evitar, en la medida de lo posible, la ingesta de medicamentos de uso cotidiano, tomados muchas veces por iniciativa propia, que usados de manera prolongada, pueden dañar la audición. Entre ellos se encuentran, algún tipo de antiinflamatorios (antiinflamatorios no esteroideos), el paracetamol y la aspirina", ha concluido la doctora Lavilla.