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La líder de la oposición en Togo: "Si un hombre tuviera mi nivel de esfuerzo y compromiso sería el actual presidente"

Kafui Adjamagbo-Johnson, abogada, política y defensora de los derechos humanos de Togo, ha explicado en una entrevista con Europa Press que, a pesar de que los datos muestran que las mujeres africanas son las más pobres del mundo, "hay mujeres que están emergiendo y son líderes" y afirma que las mujeres no deben de caer en el victimismo porque "peleamos mucho y muy duro porque las desigualdades siguen ahí".
Comprometida con los derechos de la mujer desde la infancia, "desde que veía la diferencia entre cómo trataban a mi padre y cómo trataban a mi madre", Adjamagbo-Johnson fue la primera mujer candidata en una elección presidencial en su país en 2010 y actualmente es líder de un partido de la oposición. "Es verdad que la mujer evoluciona pero es muy difícil", reflexiona la activista quién no duda en afirmar que si un hombre tuviera el mismo nivel de esfuerzo y compromiso que ella, sería el actual presidente de su país.
"Soy la única mujer líder de un partido de la oposición y no tengo ningún complejo frente a otros hombres que son líderes de partidos, pero sí siento que debo de trabajar dos veces más que ellos para mantener una cierta credibilidad", explica. Y añade que, a pesar de recibir numerosas felicitaciones en la calle por su trabajo, aún queda mucho camino por recorrer para poder plantear el que una mujer sea elegida presidenta. "Aún así, no podemos caer en el victimismo porque las mujeres peleamos. Peleamos mucho porque las desigualdades están ahí", añade.
Al recordar cuándo fue el momento exacto en que se convirtió en activista por los derechos de la mujer, Adjamagbo señala su tesis de final de carrera sobre el Código de la Familia aprobado en Togo en 1981. "El Gobierno lo presentó como un 'regalo a las mujeres' como si fuera a liberalizarlas. Pero yo quería demostrar que el trabajo estaba a medias y que aún quedaban muchas desigualdades que debían ser cambiadas", explica.
En ese momento, el contexto del país era diferente y no existía la libertad de asociación y el gobierno era de partido único. Después de los movimientos reivindicativos de principios de los 90 en varios países africanos, se reconoció el derecho a la asociación. Adjamagbo-Johnson creó rápidamente su propia asociación, Grupo de Reflexión y de Acción Mujeres, Democracia y Desarrollo, junto a varias compañeras para pelear por los derechos de la mujer en Togo y empezaron a cuestionar las leyes que estaban en contra de la igualdad.
Así, la política africana comienza a eumerar numerosos casos de desigualdad y violencia hacia la mujer que se realizaban en su país de forma legal ya que imperaba 'la costumbre': la mujer no podía heredar, cuando enviudaba no podía trabajar en tres años, le cortaban el pelo e incluso se le denegaba el derecho de vestirse propiamente y sólo podía ir con un paño, o incluso le podían obligar a beber la orina del difunto y si se negaba la podían acusar de haber matado a su pareja.
"Según el Código de la Familia lo que imperaba era la costumbre así, el hombre era el jefe de familia y quién decidía si la mujer podía trabajar fuera de casa y dónde, también elegía el lugar de la vivienda, y era habitual justificar la agresión física si la mujer no obedecía ya que era la costumbre", explica.
Por ello, tras analizar la situación del momento, la asociación decidió formar a mujeres en los derechos humanos para que ellas, a su vez, transmitiesen sus conocimientos en sus casas, pueblos y familias. "Educar a la población, no solo a las mujeres es la clave y gracias a ello estas desigualdades van desapareciendo", afirma a la vez que insiste en que lo más importante es trabajar con los jóvenes porque "son los más abiertos al cambio".
A partir de 1997, Adjamagbo-Johnson dirige la oficina regional de la ONG Women in Law and Development in Africa(WILDAF). Y desde 2001, es miembro del Comité Consultivo de African Women Development Fund. Al pensar en los avances más importantes que se han llevado a cabo en el continente sobre el papel de la mujer, la política no duda en hablar del Protocolo firmado en 2003 por la Unión Africana que recoge todo lo relativo al derecho de la mujer.
En la redacción del texto, que entró en vigor en 2005, han participado no sólo expertos sino las propias mujeres africanas. "En la ONG recibíamos el borrador de los expertos, lo pasábamos a todos los países y lo trabajábamos en talleres con mujeres vinculadas a la ONG. Incorporábamos los cambios y lo volvíamos a remitir a los expertos", explica. Un proceso que realizaron varias veces, hasta lograr un consenso en el documento. "Es un marco legal muy progresista pero ahora queda que se aplique", afirma.
Por ejemplo, una de las cosas que incorpora el protocolo es que exista la paridad en todos los órganos de Gobierno algo que Togo aún no tiene pero países como Senegal ya lo han incorporado en su Constitución. "Una cosa es adoptar una ley y otra aplicarla. Ahí es donde está el gran problema: La mentalidad aún no ha cambiado pero ese cambio llegará poco a poco porque es un cambio social que tarda mucho en llegar, pero llegará", concluye.
Kafui Adjamagbo-Johnson ha visitado Madrid para participar en un encuentro organizado por la Asociación de Amistad Hispano-Francesa Mujeres Avenir en colaboración con Oxfam Intermón coincidiendo con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, para compartir diferentes experiencias en el marco de la lucha contra las violencias que sufren las mujeres de todo el mundo.