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Un estudio muestra que las personas que sólo hablan una lengua tienen la misma capacidad de atención que los bilingües

Un trabajo realizado por el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha mostrado que las personas que sólo hablan una lengua tienen la misma capacidad de atención que los bilingües, desmintiendo así la teoría de que el uso habitual de varias lenguas confiere a sus hablantes una "gran habilidad" para ignorar información "irrelevante" porque deben bloquear constantemente las interferencias de la lengua que no están utilizando entrenado así sus capacidades atencionales.
De hecho, la conclusión del nuevo trabajo coincide con lo que indican otros estudios recientes de este mismo grupo de investigación y de otros laboratorios, según los cuales las habilidades cognitivas que hacen que los bilingües puedan gestionar sus lenguas de modo eficiente evitando interferencias no se extienden a otros dominios no lingüísticos como, por ejemplo, el control atencional de carácter general.
Para alcanzar esta conclusión, los investigadores analizaron a personas de 60 y los 85 años al entender que, de ser cierta esta ventaja bilingüe, debería observarse especialmente en las personas de edad avanzada, porque tienen tras de sí toda una vida de entrenamiento gestionando el uso de dos lenguas en comunidades bilingües como el País Vasco.
Además, debido al deterioro cognitivo natural asociado al envejecimiento, la hipótesis de la ventaja bilingüe sería "aún más importante" en la tercera edad, puesto que los supuestos beneficios del bilingüismo en esta franja de edad podría ayudar a compensar los efectos asociados al declive cognitivo en los procesos atencionales.
Sin embargo, en las pruebas que ha realizado el centro con personas mayores no se ha encontrado ventaja bilingüe alguna, al igual que sucedió en los estudios que se llevaron a cabo con niños.
DIVERSOS EXPERIMENTOS
En concreto, con el objetivo de analizar si el uso de varias lenguas podría conllevar una ventaja más allá de la puramente comunicativa en las personas de edad avanzada, los investigadores pusieron en marcha dos experimentos con personas de edades comprendidas entre los 60 y los 85 años.
En el primero tomaron parte cerca de 50 participantes, la mitad bilingües y la otra mitad monolingües, mientras que en el segundo participaron 70 bilingües cuyo nivel en su segunda lengua (en este caso, el euskera) variaba de "muy bajo o casi nulo" hasta "bilingüe perfectamente balanceado".
Ambos estudios consistieron en dos versiones de un paradigma clásico en psicología. En la primera versión, se les mostraban estímulos congruentes, como la palabra "rojo" escrita en color rojo, e incongruentes, como la palabra "rojo" escrita en color verde, y debían responder el color de la tinta con la que estaban escritas las letras, tratando de evitar la interferencia creada por el significado de las propias palabras.
Los estímulos incongruentes tardan más en producirse, por la competición entre el color de la tinta y la palabra escrita. En este sentido, los expertos han comentado que si los bilingües hubieran tenido una mejor capacidad de atención, habrían ignorado con mayor efectividad que los monolingües la influencia del estímulo irrelevante (en este caso, la palabra escrita) y habrían respondido con mayor rapidez y corrección a los estímulos.
Además, en la segunda versión de la tarea, los participantes veían parejas de números en la pantalla y debían indicar cuál de los dos números era mayor en tamaño físico, tratando de evitar la interferencia creada por el valor numérico de los propios dígitos. Así, los participantes encontraban estímulos congruentes (un '1' pequeño y un '6' grande) o incongruentes (un '1' grande y un '6' pequeño).
En ninguno de los casos se encontraron diferencias significativas entre los dos grupos estudiados en el tiempo de respuesta o la corrección de sus contestaciones. Si bien los efectos de interferencia fueron claros, la magnitud de estos efectos fue idéntica para los diferentes grupos de participantes, al margen del conocimiento o uso de las lenguas por parte de esas personas.
"Esta serie de estudios está ayudando a desmontar el mito de la ventaja bilingüe, y los bilingües y los monolingües parecen ser más similares de lo que se había pensado inicialmente. Actualmente no existe evidencia científica suficiente para afirmar que el bilingüismo favorece la reserva cognitiva y que los bilingües preservan mejor que los monolingües la capacidad de atender al hacerse mayores", ha señalado el investigador del BCBL responsable del estudio, Jon Andoni Duñabeitia.
Ahora bien, el experto ha reconocido que es posible que cuando se aprenden dos lenguas desde muy pequeños se integran tan fácilmente en el sistema cognitivo que no produzcan diferencias a largo plazo. Por eso, el siguiente hito de investigación del centro es comprobar si una lengua adquirida en una etapa más tardía de la vida tiene algún impacto en la capacidad de atención, ya que puede que sea de este modo cuando su aprendizaje exija una mayor adaptación del cerebro y del sistema cognitivo.