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Más de tres millones vuelven a convertir Copacabana en una fiesta de fe

Papa en Brasilcuatro.com

El Papa Francisco congregó una multitud mayor que este sábado en la playa de Copacabana para la Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. Un total de 3,2 millones de personas, según la Alcaldía, en una ceremonia vistosa, alegre, con una multitud que se extendía casi hasta el final de los cuatro kilómetros de playa de Copacabana.

Entre los invitados, los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, de Argentina, Cristina Kischner, y de Bolivia, Evo Morales, así como una treintena de cardenales de la iglesia y trescientos obispos. Aparte de genteds de todo tipo de procedencia y color, con banderas de todas partes de Brasil y de todo el mundo, especialmente de Argentina, Chile y Paraguay.
Sin acusar aparentemente cansancio por la larga ceremonia de anoche, en la Vigilia, el Papa llegó al escenario de Copacabana en torno a las diez de la mañana hora local, cinco de la tarde en España, tras otro recorrido popular con el papamóvil por el mismo lugar donde esta noche han dormido cientos de miles de jóvenes. Si anoche, más allá de las doce, la avenida Atlántica que recorre Copacabana era un hervidero de gente, con tiendas de campaña, sacos de dormir, grupos de jóvenes cantando a pleno pulmón, desde primera hora esa multitud ya se levantaba al ritmo de la música que se oía por los altavoces. Javi y Verónica, dos jóvenes españoles de Renovación Carismática, comentaban que ellos, en cambio, habían pasado la noche con una familia que los había acogido. Aunque después de la Vigilia con el Papa habían estado en otra, en la Vecina iglesia de Nuestra Señora de Copacabana.
Tras la llegada del Papa al escenario, los millones de peregrinos presentes en el evento protagonizaron en mayor flashmob que se conoce, bailando al unísono una melodía con mucho ritmo. Algo emocionante, divertido y juvenil", decía poco después Marcelo, un brasileño de Sao Paulo vestido con la camiseta del Atlético de Madrid.
En el inicio de la ceremonia, el arzobispo. de Río, monseñor Orani Tempesta, dirigió unas palabras de bienvenida: "Tenemos grabada para siempre su presencia como padre y pastor". Y comunicó que tenía "saudade" por el regreso del Santo Padre a Roma.
Tras las palabras del arzobispo comenzó la Misa. Desde el "Gloria" al comienzo, toda la música sacra ha unido el contenido religioso con la cultura brasileña, llena de ritmo, y que la multitud seguía desde la playa. En la homilía, el Papa improvisó algunas expresiones, como ha hecho habitualmente en sus intervenciones públicas. Por ejemplo, introdujo una cuña: "Jesús no dijo: 'andá', sino 'vayan'. Nos manda ir juntos". Al acabar, dejó unos minutos para la reflexión.
La ceremonia se desarrolló con un clima agradable, con algunas nubes que evitaban una excesivo calor para los fieles que seguían la ceremonia desdela arena o desde la avenida de Copacabana. En la oración de los fieles, leída por seis jóvenes en seis idiomas, se pidió en español "por las víctimas del accidente de Santiago, y para que el Señor dé conforto a sus familias".
En el ofertorio, se acercó a presentar una de las ofrendas un hombre con su hija con anencefalia en brazos. Otro momento significativo fue la ceremonia de la paz, cuando centenares de vecinos de los edificios cercanos a la playa desplegaron por los balcones y ventanas banderas o lienzos blancos.
Al concluir la ceremonia, el presidente del Consejo para los Laicos, cardenal Rylko, tomó la palabra: "Cuántas decisiones importantes se habrán tomado estos días, decisiones para toda la vida, dedicada al sacerdocio, a la vida consagrada, a un matrimonio católico... ¿Cómo no agradecer a Dios esta gracia?". El cardenal prosiguió: "Nos vamos con el corazón lleno de alegría" y agradeció al Papa sus "palabras de esperanza e indicaciones seguras para el camino". También, en medio de una inmensa ovación, tuvo palabras de recuerdo y gratitud a Benedicto XVI y al creador de las jornadas, el beato Juan Pablo II.
Tras la Misa, y sin interrupción, el Papa introdujo el rezo del Ángelus. Primero, dio las gracias a los jóvenes "por todas las alegrías que me dais en estos días. 'Obrigado'". Y anunció que la próxima jornada mundial de la juventud será en Cracovia (Polonia) en 2016. Los cerca de tres mil polacos presentes estallaron en aplausos y gritos, agitando las banderas de su país.
La ceremonia concluyó con el rezo del Angelus en latín, al que el Papa añadió un Gloria y una oración por los difuntos, en latín igualmente. Acabó incensando una imagen de la pequeña Virgen de Copacabana. Una vez finalizado el acto, la millonaria multitud se puso en marcha. Pocos minutos después, el túnel que une Copacabana con el vecino barrio de Botafogo estaba casi colapsado por una multitud multicolor a pie. Entre ellos, concitaban la atención los polacos. Anna, de Katowice, comentaba a Europa Press que: "Es magnífico que la próxima JMJ sea en nuestro país. Aunque no sé si reuniremos tanta gente..."
La joven navarra Lucía Martínez Alcalde, escritora, y del grupo "Arguments", comentaba a Europa Press: "El Papa, hoy como en la Vigilia de ayer, ha seguido "dándonos caña" a los jóvenes. Porque confía en nosotros y por eso nos pide mucho.Me ha emocionado ver que los tres Papas de mi generación nos han repetido varias veces :"No tengáis miedo". Benedicto lo dijo varias veces en la JMJ de Madrid. Francisco nos lo ha dicho hoy:" vayan sin miedo para servir". Espero que todos los que hemos participado en esta JMJ nos tomemos en serio lo que hemos escuchado y vivido estos días".
Por su parte, el obispo de San Sebastián ha destacado una frase del Papa en su homilía:"La fe es una llama que se hace más viva cuanto más se comparte y se trasmite". También se ha sabido que el Alcalde de Río Edoardo Paes ha trasmitido al Papa que en el Campus Fidei de Guaratiba, donde en principio se iban a haber celebrado los actos finales, se construirán viviendas para veinte mil personas.
En comparecencia ante la prensa, el portavoz vaticano padre Lombardi ha destacado que el Papa comienza sus propuestas de resolución de los problemas pensando siempre en los pobres y, en segundo lugar, que su mensaje no se dirige sólo a Brasil o Latinoamérica, sino que es universal. El portavoz también se ha referido a que "la próxima JMJ es en tres años ya que la experiencia nos dice que ese es el tiempo que necesitan para prepararla". En esta ocasión, la organización se ha mostrado deficiente, y el propio alcalde de Río la calificó ayer con un cero.
Por otra parte el cardenal OMalley de Boston se ha referido en twitter a que ayer, durante la vigilia del Papa, el 70 por ciento de la población brasileña estaba frente al televisor.