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Sobrevivió al apuñalamiento porque no extrajo el cuchillo que le clavaron

Como profesional de la medicina pronto entendió que la herida que acababa de recibir era grave. Tenía “un cuchillo clavado en la parte derecha del abdomen”. Su templanza le llevó a no tocar el arma blanca para evitar desangrarse. Con frialdad, subió hasta el segundo piso con el cuchillo todavía clavado y dos cortes más en el tórax y en la pierna.

Reuniendo todas sus fuerzas, logró llamar a Emergencias. Siempre consciente, sabía lo que tenía que hacer, al igual que los profesionales del Samur: evitar cualquier movimiento brusco.

Los bomberos sacaron al hombre por la ventana del edificio, debido a que no era posible sacarle por las escaleras.

Finalmente, el cuchillo se extrajo en el hospital, y el hombre, que había sido atacado por un delincuente en el garaje de su casa en el barrio de Tetuán, Madrid, sobrevivió.