Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El asesino de una turista danesa: "La estrangulé. No se me olvida la imagen"

El acusado del crimen de Anne Strande, la joven danesa asesinada en un apartamento turístico en 2014, ha confesado en el juicio que para matar a la chica usó un cable y la estranguló, algo que no sabe por qué sucedió y cuya imagen no puede olvidar.

"Me acuerdo que estábamos en su cama, caímos al suelo y usé el cable. Me acuerdo de la imagen de ella de espaldas y yo con el cable en mis manos". Así ha relatado Dave V. en su declaración en el juicio cómo mato a la víctima, una joven belga de 27 años que solo llevaba unos días en nuestro país.
El acusado presenta una imagen muy diferente a la que tenía cuando fue detenido. Hoy luce pelo largo, perilla y bigote. Ante el tribunal, ha relatado lo sucedido con detalle y con semblante tranquilo.
Solo se le ha quebrado la voz al destacar que "jamás" en la vida ha violado a una mujer ni le ha levantado la mano, mostrando al jurado popular su arrepentimiento. "No sé por qué lo hice. Tengo rabia", ha reiterado varias veces.
El fiscal solicita una pena de 28 años para el acusado por un delito de asesinato y otro de incendio. La defensa discrepa de esta calificación jurídica, ya que contempla los hechos como un homicidio y un delito de daños.
Dave, de 35 años y de nacionalidad belga, trabajaba en la empresa que alquiló el piso a la joven. Él mismo fue la persona que registró la entrada de Anne en el apartamento, siendo ésta la única vez que la vio antes de los hechos. El procesado era la persona que se encargaba de las reparaciones.
Al igual que hizo ante la Policía, el acusado ha relatado que la madrugada del 13 de junio de 2014 se dirigió al piso de la chica después de haber consumido alcohol y más de gramo y medio de cocaína.
Otra víctima en Gerona
Sobre el consumo, ha reconocido que lo hacía a raíz de haber matado a otra chica en Gerona, cuyo cadáver descuartizó en ocho trozos y los tiró a los contenedores de basura. "Consumía por lo que pasó con la otra víctima. No me lo podía quitar de la conciencia", ha señalado el procesado. Ante la Policía, ya confesó este hecho.
"En Gerona, conocí a una chica. Hubo sexo, mucha coca y murió en la cama. Llamé a mi compañero de piso y me dijo que escondiéramos el cuerpo. Desde entonces, no dormía. Lo que hacía era consumir", ha relatado.
Respecto al crimen de Anne, el procesado ha repetido en varias ocasiones que no sabe por qué lo hizo, algo que se pregunta todos los días. "He ido a dos psicólogas y les he preguntado por qué pasó", ha dicho.
Tras narrar que recuerda que cogió aceite y una cerilla en la cocina, ha contado que después del crimen se despertó en su cama y no fue consciente de lo que pasó horas más tarde. Y ha señalado que llegó a confesar el asesinato a una persona cuando estaban consumiendo drogas, ya que no podía "aguantar más".
"No se lo pude contar a mi pareja por miedo a perderla. Estoy muy arrepentido. No soy consciente de estos hechos. Jamás he violado y jamás he levantado la mano a una persona. Estoy avergonzado", ha recalcado con voz rota.
El procesado ha destacado que "en la vida" pudo pensar que algo así podría hacer. "Yo no lo planeé. Tenía las llaves de otras. No era consciente de que lo hacía", ha insistido a preguntas de su defensa. "Ahora duermo, aunque tengo la carga de lo que hecho. Ahora con los ojos claros, sin estar drogado y bebido", ha concluido.
Hechos juzgados
Según el relato del fiscal, el acusado salió de su domicilio el 13 de junio de 2014 y se dirigió a la vivienda donde residía la víctima, accediendo con el juego de llaves que portaba. El hombre era empleado de la empresa que tenía alquilada a una joven una vivienda.
En el interior, se fue a su dormitorio y le golpeó la cara mientras dormía, rodeándole el cuello con un cable del ordenador. Tras matarla, roció su cuerpo con aceite y le prendió fuego. La habitación se incendió y las llamas dejaron el cuerpo casi carbonizado.
Anne había llegado a España tan sólo 11 días antes del crimen con un contrato desde el 1 de junio hasta el 1 de noviembre en el departamento de marketing en la sede española de la compañía escandinava Tobacco Group.
Era la primera vez que la joven residía en Madrid. Por eso había alquilado un piso en unos apartamentos turísticos situados en el número 2 de la calle Barcelona, en plena zona de Huertas madrileña, con la idea de arrendar una vivienda más adelante. El día de autos llegó al piso sola cerca de la medianoche e incluso luego habló con su novio por Skype.
En torno a las 6.30 horas del viernes 13 los servicios de Emergencias recibieron una llamada alertando del incendio de ese piso. Hasta el lugar se acercaron los bomberos, que comprobaron que las llamas sólo habían afectado al dormitorio y allí se encontraba tumbada en la cama una mujer casi carbonizada. Los sanitarios del Samur sólo pudieron confirmar su fallecimiento.
Estrangulada
El cuerpo fue enviado al Instituto Anatómico Forense y la autopsia determinó que no murió por un incendio, sino estrangulada por un cable de teléfono, por las numerosas marcas en el cuello.
El Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional se puso inmediatamente a trabajar y contactó con los escasos vecinos del inmueble, con jefes y compañeros de trabajo y con familiares, que lamentaron el "infortunio" de Anne. También revisó las cámara de la zona.
Las pesquisas llevaron pronto a los investigadores a que el responsable debía conocer a la víctima. En la inspección realizada no se hallaron señales de forzamiento en las cerraduras y marcos de las puertas, lo que hizo presuponer que el homicida o tenía llaves o se trataba de una persona familiar para la fallecida.
Un dato que fue corroborado posteriormente por los agentes cuando comprobaron que el sospechoso fue uno de los encargados de realizar el registro de entrada de la mujer cuando inició su estancia en una de las habitaciones de alquiler en el citado apartamento.
Finalmente, el presunto autor, Dave V., ciudadano belga de 35 años, fue detenido varios días después por la Policía Nacional, donde se confesó responsable del homicidio y aportó datos esclarecedores a los investigadores que sólo el autor de los hechos podía conocer.
El hombre pasó a disposición del Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid. La jueza dictó prisión provisional comunicada y sin fianza por un delito de homicidio y desde entonces sigue en la cárcel.
Descuartizó a otra mujer
Dave V. tenía varios antecedentes por abusos sexuales, alguno de ellos en Bélgica y el resto en España. De hecho, aquí ha sido arrestado en varias ocasiones por este delito. Por eso, una de las hipótesis era que en el caso de la turista danesa el presunto autor de los hechos incendiara el piso y, por tanto, el cuerpo, para borrar las pruebas genéticas de ese delito.
Una vez arrestado en Madrid el detenido confesó a la Policía que también participó en octubre de 2013 en la muerte de la desaparecida Mostse Méndez, una vecina de Gerona. Dijo que la asfixió de forma accidental mientras mantenían relaciones sexuales y que, posteriormente, la descuartizó en ocho trozos, repartiendo sus restos en diferentes bolsas de basura, informaron a Europa Press fuentes cercanas al caso.
Sin embargo, la Fiscalía le acusa de un delito de homicidio, tras asfixiarla con un cable hasta la muerte, y otro de profanación de cadáver. La acusación particular, que representa a la familia, cree que es autora de asesinato. Además, acusan a su excompañero de piso como coautor del crimen, aunque el fiscal cree que sólo es culpable de encubrimiento.
Dave condujo a los Mossos d'Esquadra y a la comitiva judicial a unos descampados, donde había restos de la víctima. El caso de la muerte de Monste M. está todavía en fase de instrucción, aunque ya se le ha imputado prisión preventiva por este nuevo crimen.