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La semana más negra de Juana Rivas

La semana más negra de Juana RivaEFE

La vida de Juana Rivas está marcada por decisiones difíciles. En todas ellas, el amor o la falta de este han estado presente. Hoy se cumple una semana de su desaparición voluntaria para eludir una sentencia que le obligaba a entregar a sus dos hijo a su exmarido condenado por malos tratos en 2009. Nadie parece saber nada de su paradero aunque ha dejado bien claro que para ella, lo primero es proteger a sus hijos ante una Justicia que cree que no le protege.

El pasado miércoles 26 de junio, Juana Rivas tenía cita ante el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Granada. Era un encuentro familiar de carácter judicial en el que debería entregar a su exmarido, Francesco Arcuri, los dos hijos, de 3 y 11 años fruto de su relación marital.
Pero esta granadina de 35, natural de Maracena, no se presentó. En su lugar, optó por desaparecer junto a los niños para evitar dárselos a quien acusa de maltratador.
A pesar de que tanto la Fiscalía como el propio tribunal defendían lo ajustado a derecho de las actuaciones judiciales, la madre y su abogada defendían su negativa a la entrega de basándose en "un daño irreparable" para los menores, tal y como "revelan los contundentes" informes de los psicólogos que han trabajado con el menor de once años "en el marco de un contexto de violencia de género".
Contra Juana pesa la obligación de acatar una sentencia de un tribunal italiano que dio la razón a Francesco en su petición de recuperar la custodia de sus hijo, hurtada por la madre al irse de la pequeña isla de Caloforte en la que residían juntos tras una tormentosa relación seguida de una infructuosa reconciliación.
Durante estos siete días, nadie asegura saber dónde está Juana y sus dos hijos aunque todas las partes dejan entrever que la granadina no está absolutamente desaparecida.
Mientras tanto, la batalla judicial y mediática sigue su curso con decisiones dispares. El despacho de abogados que asesora a Juana ha visto en estos días cómo el Tribunal Constitucional cerraba una puerta a sus reivindicaciones de parar la entrega de los menores mientras que la Audiencia Provincial de Granada abría otra a paralizarla.
Por el momento, la lucha de Francesco Arcuci, está ganada en los tribunales pero la mediática se le escabuye. Por eso ha iniciado un periplo por los medios de comunicación para dar su versión ahora que Juana no puede hablar y solo sus representantes argumentan una respuesta a un historia cuyos matices no dejan que esta madre coraje pueda salir a la luz con sus hijos.