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Los jóvenes son en 2017 "más realistas" y están más comprometidos con su entorno que antes de la crisis, según la FAD

Los jóvenes son en 2017 "más realistas" en cuanto a sus expectativas, aunque también "más optimistas" que años anteriores en lo que se refiere a su situación personal, pese a que la mayoría considera que la situación general en España se mantendrá igual o empeorará durante los próximos años. Además, entre sus valores aumenta el interés por las cuestiones relacionadas con su entorno inmediato, pese a que trabajo y familia siguen siendo las que más les preocupan, según las conclusiones del 'Barómetro 2017' de ProyectoScopio, realizado por el Centro Reina Sofía, dependiente de la FAD.
Según los resultados del estudio, en el que han participado más de 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años, prácticamente la mitad de los encuestados cree que la situación del país no variará en los próximos años; mientras que el porcentaje quienes creen que empeorará o mejorará se sitúa en ambos casos en torno al 20%.
De hecho, un 46,6% que asume que las oportunidades laborales de que dispondrá a lo largo de su vida serán peores que las de sus padres y un 14,1% no cree que varíen (mientras un 30,5% considera que serán mejores). Además, un 65,8% cree que las condiciones laborales en España se mantendrán como ahora o empeorarán; un 68% cree "muy o bastante probable tener que trabajar en lo que sea"; y un 61% cree que seguirá dependiendo económicamente de su familia.
Pese a todo ello, cerca del 47% confía en que su situación personal mejorará en los próximos años, algo que los responsables del estudio atribuyen probablemente a la percepción de que "han tocado suelo" y creen que "ya no les puede ir peor", por lo que esperan que su situación mejore, "aunque solo sea algo".
"La crisis les ha hecho más realistas en el sentido de que dependen mucho de lo que ellos sean capaces de manejar y de aportar teniendo en cuenta lo que la sociedad y el mercado puede aportar, que es lo que es", ha explicado el director general de la FAD, Ignacio Calderón.
En este sentido, el estudio muestra como el 46,7% de los jóvenes creen probable que en los próximos años se vean obligados a recortar sus gastos en actividades de ocio y tiempo libre; un 40,6%, que tendrá experimentar estar en el paro o tener dificultades para conseguir un empleo; y un 36,1% cree que encontrará un trabajo "peor del que esperaba".
Asimismo, un 28,2% asume que posiblemente atravesará en un futuro próximo por una situación de "peor estado anímico" o de "ansiedad"; un 24,8% cree que no podrá llegar a fin de mes y un 15,3% cree que tendrá que recortar el gasto en necesidades básicas, como la alimentación. Además, un 13,7% cree que no podrá seguir estudiando, pese a que la mayoría (el 68,2%) cree que tendrá que estudiar más para estar mejor preparado para encontrar trabajo, entre otras predicciones acerca de su futuro.
CAMBIAN SUS VALORES Y SU COMPROMISO CON LA SOCIEDAD
Según ha señalado la subdirectora del Centro Reina Sofía, Anna Sanmartín, los resultados de este barómetro en comparación con estudios anteriores realizados por la institución muestra que la crisis no solamente ha tenido "efectos directos" sobre la población juvenil y sus condiciones económicas, sino que ha habido también "efectos indirectos" que han influido en sus valores y en su forma de percibir el mundo.
Así, pese a que el éxito laboral, las relaciones familiares y "ganar dinero", siguen siendo (al igual que en estudios anteriores), lo que más valoran; en este último estudio "se confirma una tendencia creciente" de otras aspiraciones, como "cuidar el medio ambiente" (el 72,6% lo considera muy importante), "respetar las leyes" (el 68,9% lo considera muy importante" o "hacer cosas para mejorar el barrio y la comunidad" (muy importante para el 45,9%), mientras el 67,3% señala también "interesarse por temas políticos" como algo que valoran de forma alta o mediana.
"Temas comunitarios como mejorar el barrio, han ido ganando posiciones y aunque interesarse por la política sigue estando abajo, ha incrementado su valor, mientras otras cuestiones que eran típicas antes de la crisis, como vivir sin pensar en el mañana, siguen ahí pero han bajado. Creemos que la crisis ha jugado un papel fundamental en cómo se autoperciben", ha subrayado Sanmartín.
En este sentido, los autores del estudio han señalado una relación entre el incremento de la preocupación acerca de cuestiones sociales y comunitarias y los temas que más les interesan. Así, al preguntarles sobre las cuestiones que más interés suscitan, el 53,4% señala "la igualdad entre hombres y mujeres", seguida de la lucha contra las injusticias (35%), la defensa de los animales (34,6%), el medio ambiente (27,2%), el apoyo a los más vulnerables (25%) y la defensa de la no violencia (23,9%); mientras la participación efectiva en política (5,6%) es el último de los intereses que señalan, según el estudio.
Sanmartín ha llamado la atención sobre el hecho de que, pese a que los participantes en el estudio manifiestan un "gran interés" por las cuestiones relacionadas con la igualdad, entre sus preocupaciones la violencia de género ocupa el último lugar, con un 17,3% que lo considera entre los más importantes y un 5,7% que cree que es de los que más le afecta. Esto se debe probablemente, según sostiene, a que "es la expresión más extrema de la desigualdad y la perciben como más ajena a ellos".
MÁS LAXOS CON LA "MORAL PRIVADA" Y MÁS ESTRICTOS CON LA "MORAL PÚBLICA"
Por otra parte, el estudio muestra una aceptación creciente a conductas que, según los autores del estudio, tienen que ver más con la "moral privada" que con las cuestiones de "moral pública", y un movimiento inverso en las cuestiones de "moral pública".
Así, para un 90,5 es "medianamente", "muy" o "totalmente" admisible la adopción de hijos por parte de parejas homosexuales; en el caso de la eutanasia para enfermos graves que lo pida la aceptación en estos grados suma el 88,6%; el aborto, un 85,3%; y el pirateo de música, películas o videojuegos, un 78,2%, aunque en este caso la aceptación "muy alta" o "total" se limita al 38,6%.
En cambio, otras cuestiones que en estudios anteriores puntuaban más en cuanto a aceptación, ahora se han reducido. Este es el caso, por ejemplo, del uso de la violencia en protestas ciudadanas, algo que un 74,5% lo considera "poco o nada admisible"; maltratar a un detenido para conseguir información (70,2%), hacer trampa en exámenes u oposiciones (63,2%), robar artículos en tiendas (77,3%), enfrentarse a la policía (80,9%), contratar en peores condiciones laborales a extranjeros (87,5%), romper elementos del mobiliario público (91,1%) o conducir bajo los efectos del alcohol (90,9%).
En este sentido, los autores del estudio han destacado que existe un 38,6% de los jóvenes que verían "muy o totalmente admisible" aplicar la pena de muerte a personas con delitos muy graves y que, pese a que al rechazo mayoritario al maltrato de detenidos para conseguir información, la suma de quienes le dan una admisibilidad entre media y total se sitúa en el 29,8%. Según indican, esto podría tener que ver con el incremento del rechazo a las conductas públicas que consideran inmorales.
SIGUEN DESCONFIANDO DE LAS INSTITUCIONES
Por otra parte, cuando se les pregunta por la institución en que más confían, la respuesta más frecuente (39,4%) es "ninguna" y, la que menos, los partidos políticos (63,9%), las instituciones religiosas (32,8%) y el sistema bancario (28,9%). Esta "desafección" que, según los autores del estudio, sienten los jóvenes hacia las instituciones públicas y sociales tiene su reflejo también en el bajo nivel de asociacionismo del colectivo de entre 15 y 29 años.
En su lugar, según indican, prefieren participar y comprometerse con acciones puntuales, como marchas, recogidas de firmas o manifestaciones, que no impliquen la pertenencia a una asociación, partido o sindicato y tienen "otras formas de implicarse" en su entorno.