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Un informe alerta de que el mundo sigue sin estar preparado para el brote de una enfermedad infecciosa

Un informe de expertos internacionales publicado en la revista 'British Medical Journal' (BMS) alerta de que en los próximos años serán más frecuentes la aparición de brotes como consecuencia de una enfermedad infecciosa pero, pese a la reciente experiencia protagonizada por el virus del ébola, el mundo sigue sin estar debidamente preparado para hacer frente a una situación de este tipo.
De hecho, los autores revisaron diferentes trabajos sobre la actuación llevada a cabo en el reciente brote de virus Ebola en África Occidental y concluyeron que una mejor preparación y una respuesta más rápida y coordinada podría haber evitado la mayoría de las 11.000 muertes que se registraron entonces, así como la crisis económica, social y sanitaria que se derivó de aquella situación.
En agosto de 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de ébola detectado en África Occidental como una emergencia de salud pública de interés mundial ante la que la comunidad internacional tuvo que actuar.
Después de esto, se publicaron varios informes sobre lo que salió mal y cómo se deben manejar los brotes de enfermedades infecciosas. Sin embargo, las principales prioridades que surgen de estos informes y cómo se ha intentado mejorar la preparación no está del todo clara, según los autores, que estuvieron dirigidos por el Suerie Moon, del Instituto de Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra (Suiza).
En su análisis también evaluaron los avances realizados hasta la fecha e identificaron las mayores brechas entre las recomendaciones y las medidas puestas en marcha en cada área de mejora.
De este modo encontraron que el diagnóstico de los principales problemas y recomendaciones para la acción convergieron en tres áreas críticas: el fortalecimiento del cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional (RSI), mejorar la investigación relacionada con el brote y el intercambio de conocimientos, y reformar el papel de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que ofrezca una mejor respuesta humanitaria.
Sin embargo, aunque se habían llevado a cabo esfuerzos significativos para comenzar a abordar estos temas, los avances se habían mezclado con otras cuestiones críticas que, en gran medida, habían quedado sin resolver. Así, los intentos de reformar la OMS se habían quedado en cuestiones operativas descuidando insuficiencias institucionales más profundas, según los autores.
"Hemos observado un notable consenso sobre lo que salió mal con la respuesta al ébola y lo que necesitamos hacer para corregir las deficiencias, pero no se ha hecho lo suficiente", escriben los autores, que avisan de que "no estaremos preparados para un próximo brote si no hay cambios más profundos".