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'El infierno más bonito que conozco', las vivencias de un pediatra español en El Chad

'El infierno más bonito que conozco', las vivencias de un pediatra español en El ChadPep Bonet

Para el pediatra Jorge Muñoz lo que más le impresionó en su primer viaje a El Chad, en África, fue la falta de recursos y la sensación de que "esos niños no se hubieran perdido si hubiéramos estado en un hospital como los que tenemos aquí". Ahora, presenta la segunda edición de sus vivencias, recogidas en un libro.

De estos viajes surgió el libro 'El infierno más bonito que conozco' (El Humor del Escritor), una recopilación de su diario personal escrito en los años 2012 y 2013 durante sus estancias en el Hospital Saint Joseph de Bebedjia (Chad), y cuya segunda edición se presente este domingo 23 de abril a las 12.00 horas en el Hotel Iberostar Las Letras (Madrid).
"El éxito del libro creo que radica en que lo escribí en caliente -explica el doctor Jorge Muñoz, jefe de Servicio de Pediatría del Clínica Quirón Palmaplanas, en una entrevista con Europa Press-. Si lo hubiera tenido que escribir ahora en absoluto habría quedado igual. En ese momento, estaba tocado, cansado, triste o contento y eso se refleja en el libro".
Sobre el título "contradictorio y bonito" asegura que le salió del alma. "Es 'infierno' porque para nada te esperas ese horror, un sitio donde la mortalidad infantil es muy alta, donde quieres hacer cosas y no puedes, donde ves el sufrimiento", explica. Pero ese infierno tiene su parte bonita porque para Muñoz le enseñó a ser persona, distinto. "A abrazar más a la gente que quiero, a decir te quiero, a ser agradecido, a no quejarme", añade. Para él, ese infierno ha convertido su vida en algo mucho más bonito de lo que podía ser.
Pero, aunque la segunda edición del libro se presenta ahora, la historia de este 'infierno' se remonta al año 2011 cuando Jorge Muñoz, junto a su compañera pediatra la Doctora Reina Isabel Lladó, viajaron a El Chad, de la mano de la religiosa mallorquina-misionera camboniana Magdalena Rivas, directora del Hospital Saint Joseph quién lleva más de 30 años viviendo en el país.
"El impacto fue tan brutal por las condiciones en las que estaba el hospital, por perder a 2 o 3 niños al día, las historias del chamán, la cultura médica... fue todo un bofetón en la cara y volvimos conmocionados con la idea de regresar", explica. De ese viaje nació Ayuda al Chad, una asociación cuya misión es trabajar con la infancia en este país que, además de la publicación del libro, realizan eventos para recaudar dinero así como charlas en los colegios y las instituciones para dar a conocer esta realidad tan dura.
Desde entonces han vuelto tres años seguidos consecutivos y los dos últimos no han podido viajar por causas de seguridad en el país. "Hemos vuelto cada año y cuando llegas ahí, te pones la coraza, cambias el chip y trabajas a tope", afirma Muñoz.
A pesar de las dificultades que atraviesa el país, en estos años han podido ver una evolución en el hospital de Saint Joseph: se ha creado un centro nuevo de pediatría y se ha formado a los enfermeros locales para saber gestionar mejor los recursos que tienen.
LA HISTORIA DE BRUNEL
De todo lo vivido, el pediatra recuerda con especial dolor la historia de Brunel, un niño que llegó en condiciones nefastas al hospital. Había sido tratado con anterioridad por el chamán de la tribu y llegó con numerosas heridas y cicatrices por toda la piel. Gracias a una experta en medicina tropical, pudieron diagnosticar que el pequeño tenía le enfermedad del Monkeypox que se transmite por mordedura de mono. "Recuerdo que un día mi compañera la doctora Reina estaba dando de comer a Brunel y me vino llorando: 'Jorge, por favor, tienes que venir a ver esto', me dijo. Cuando llegué a su cama, al niño le salían gusanos por las heridas de la piel y volvían a entrar por otros granos. Tenía toda su piel cavernizada lo cuál es extremadamente doloroso", recuerda el doctor.
Tras bañarle con antiséptimos y cambiarle la medicación, al día siguiente Brunel tuvo una obstrucción intestinal que, según explica Muñoz, en cualquier otro hospital hubiera podido seguir adelante pero entre las heridas de la piel y la obstrucción no se podía hacer más. "Me vi obligado a darle morfina para que descansara para siempre. Yo no sé si algunos esto lo llaman eutanasia, pero a este niño no podíamos dejarle sufrir más", afirma.
DOCUMENTAL DE PEP BONET
Este año se estrenará también el documental 'El infierno más bonito que conozco' dirigido y realizado por Pep Bonet, fotógrafo que acompañó al doctor Muñoz en uno de sus viajes. "Es un documental de contrastes porque Pep me graba trabajando en un hospital puntero como es el Quirón Salud Palmaplanas y en el hospital Saint Joseph. Un contraste brutal", concluye.