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Un trabajo poco común: cliente en 'locales de masajes' para perseguir la prostitución ilegal

Pareja en una camaGtres

John no tiene un trabajo común. No entra a las 9.00 y sale a las 18.00, ni es de lunes a viernes. Si John, seudónimo de su nombre real, tuviera que definir su trabajo con tres palabras seguramente sería 'auditor de burdeles' en Nueva Gales del Sur, en Australia, y consiste justamente en acabar con el tráfico sexual… pero desde dentro.

John forma parte de un grupo privado de investigadores que trabajan en Australia para acabar con la prostitución ilegal. Él es el encargado de infiltrarse dentro de los locales- que no siempre son prostíbulos- y comprobar si dentro están realizando dichas labores ilegales.
Tras visitar los locales, John debe escribir informes detallados sobre lo que ha ocurrido dentro que incluyan fechas, duración, gente, lugares… Esto es muy importante ya que después estos informes pasarán a manos del juez que decidirá si estos locales se mantienen abiertos o cierran.
Sin embargo, el trabajo de John no es fácil. No basta con ir a los prostíbulos de toda la ciudad. Tal y como asegura para el diario ‘Independent’, uno de los locales donde más se ejerce la prostitución suele ser el de masajes. “Durante mi carrera, sólo ha habido tres veces en las que he entrado en un sitio de masajes y no me han ofrecido ese servicio durante todo el tratamiento”.