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Si quiero cuidarme, ¿qué grasas puedo consumir?

¿Cómo podemos diferenciar las grasas saludables de las perjudiciales?Gtres

Cuando nos proponemos iniciar una dieta equilibrada, evitando los alimentos que nos hacen aumentar de peso y correr un mayor riesgo de padecer enfermedades, lo primero que intentamos es huir de las grasas, pero no todas son malas, algunas incluso son beneficiosas para nuestro cuerpo. Te enseñamos a diferenciarlas.

Para distinguirlas, podemos dividir estas grasas en tres grupos, dependiendo del tipo de ácidos grasos y de su grado de insaturación:
Las grasas saturadas, las grasas insaturadas y la grasas trans.
Las grasas saturadas son grasas perjudiciales para la salud. Pueden elevar los niveles de colesterol y aumentan los problemas de circulación.
Tienen un origen animal, y se encuentran en la carne, la leche y los derivados lácteos como la nata, el queso o el yogur. En este grupo se incluye también el aceite de palma, que contiene un 50% de grasas saturadas.
Las grasas insaturadas son grasas beneficiosas, ya que la mayoría contienen nutrientes esenciales para nuestro organismo. Nos ayudan a controlar el colesterol y las enfermedades cardiovasculares.
Tienen un origen principalmente vegetal, y se encuentran en el aceite de oliva, de girasol, en el maíz y en los pescados ricos en ácidos grasos.
Además, se dividen en dos subgrupos: monoinsaturadas, que provienen del aceite de oliva o de cacahuete y poliinsaturadas, que provienen de semillas como la del girasol, del aceite de avellana y del aceite de algunos pescados, que contienen ácidos grasos como el Omega 3 y el Omega 6.
Y por último, las grasas trans son las grasas que realmente debemos evitar, ya que constituyen un verdadero problema para nuestra salud. Pasan de ser insaturadas a saturadas mediante un proceso de hidrogenación de los aceites vegetales.
Aumentan significativamente el colesterol y propician las enfermedades del corazón. Se encuentran en mantequillas vegetales, margarinas, alimentos elaborados con estos ingredientes, en las frituras y bollería industrial. Son las grasas verdaderamente peligrosas.