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El gallo que quería ser un perro

Érase una vez un gallo cuyo destino era formar parte del menú de Navidad. Lo estaban cebando, junto a otros tres compañeros, pero él era diferente. Se subía encima de sus dueños, comía de su mano. Su actitud era más de un perro que de un gallo, y eso le salvó de su fatal destino. Se ha convertido en una mascota más de la casa, y los dueños aseguran que todo el que lo conoce se encariña con él.