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La exposición al plomo o zinc durante el embarazo o a los pocos meses de vida puede aumentar el riesgo de autismo

La exposición al plomo o zinc durante el embarazo o a los pocos meses de vida puede aumentar el riesgo de desarrollar trastorno del espectro autista (TEA) en los niños, según ha mostrado una investigación liderada por la doctora de la Escuela de Medicina de Icahn en el Monte Sinaí de Nueva York (Estados Unidos), Manish Arora, y publicada en la revista 'Nature Communications'.
En el trabajo, los investigadores analizaron los dientes de leche de 16 gemelos y mellizos de Suecia que tenían, al menos, un hermano con TEA. A todos ellos, les compararon con otros 22 gemelos que no contaban con hermanos diagnosticados de esta enfermedad.
"Los dientes son como discos duros biológicos ya que están constantemente capturando información a medida que crecen los dientes, incluso desde el desarrollo prenatal. Por tanto, estudiándolos podemos descubrir lo que experimenta un individuo en el útero y en la infancia", ha recalcado la investigadora.
En este sentido, los científicos observaron diferencias en la absorción de metales entre gemelos con TEA y sus hermanos sanos en ciertos momentos de desarrollo. Por ejemplo, al final del embarazo y durante los primeros meses de vida, los dientes de los niños con autismo tenían más plomo y menos magnesio o zinc.
Además, la cantidad de metales tóxicos en los dientes a los tres meses era también un indicador del riesgo y de la gravedad del TEA a los 8 o 19 años. No obstante, los investigadores han avisado de que sus resultados no son concluyentes y se necesitan más estudios para comprender los motivos por los que los nutrientes, toxinas ambientales y genes interaccionan y conducen al desarrollo del autismo.